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miércoles, 23 de enero de 2013

Oceana explora dos montañas submarinas pitiusas, repletas de peces y crustáceos



Logran imágenes de montañas submarinas casi inexploradas en la isla de Ibiza
(Foto: Tomada de Internet/ VANGUARDIA LIBERAL)

La organización de conservación marina Oceana ha grabado con un potente robot submarino las primeras imágenes de dos montañas submarinas prácticamente inexploradas al oeste de Ibiza, revelando hallazgos geológicos y de especies hasta ahora desconocidos.

Las primeras imágenes de estas dos elevaciones marinas, a las que Oceana ha bautizado con los nombres de Nao Mound y Morrot de Formentera, han sido tomadas con un robot submarino que ha

viernes, 11 de mayo de 2012

Los gatos asilvestrados hacen mucho daño en Ibiza y Formentera


A la caza de los gatos silvestres


Chema L. Espejo, El Mundo, Baleares
No es raro ver a una manada de gatos tras los pasos de una vecina que se afana por darles de comer. Esta estampa tan repetida en la ciudad puede suponer un problema serio en el ecosistema. Como siempre la mano del hombre está detrás: adoptan animales que luego sin ningún tipo de conciencia abandonan a su suerte. Muchos de ellos intentan sobrevivir lo mejor que pueden en el núcleo urbano pero otros se desplazan a zonas de interior o a la Serra. A partir de este momento el ecosistema ya se ve trastocado por completo. Cada ejemplar de estos felinos puede acabar con 200 vertebrados –especialmente aves–. «Muchas veces están alimentados por el propio ser humano y su capacidad de reproducción es muy alta, con varias camadas al año», explican desde la Conselleria de Medio Ambiente, Agricultura y Territorio.
Esta situación en otras partes de España suele contenerse con los propios enemigos de los gatos. Por ejemplo, el zorro en la meseta puede detenerle los pies a la abundancia de felinos que son

lunes, 6 de febrero de 2012

Ante los devastadores incendios forestales

Un mejor modo de acondicionar los suelos forestales después de un incendio



(NCYT) Pero las desgracias portadas por un incendio no terminan cuando el fuego ha sido sofocado. Devolver el terreno a su estado anterior no es sólo replantar vegetación. Después de un incendio forestal, el suelo no está en las mejores condiciones. Y, en lo que es un círculo vicioso a veces muy difícil de romper, los suelos quemados, al estar desnudos por la ausencia de vegetación, son más vulnerables a la erosión, lo que dificulta aún más la regeneración del bosque.

Ahora, Marcos Lado, de la Universidad de La Coruña en España, y Assaf Inbar, Marcelo Sternberg y Meni Ben-Hur de la Universidad de Tel Aviv, Israel, han estudiado un nuevo procedimiento para la protección de los suelos que podría reducir significativamente la erosión en zonas devastadas por incendios forestales.

Trabajando con un polímero orgánico, originalmente utilizado en la agricultura, el equipo de investigación ha probado su método en el laboratorio, y también en el bosque de Birya en Israel. Dicho bosque, por desgracia, es un lugar idóneo para poner a prueba la nueva técnica, ya que buena parte de él ha sido pasto de las llamas.

La protección del suelo contra la erosión es vital para lograr un rápido restablecimiento de la vegetación. Y el nuevo método puede ser más barato que las soluciones convencionales a las que hoy se recurre, tales como crear barreras de troncos o cubrir el terreno con paja, virutas de madera y otros materiales.


Después de un incendio forestal, a menudo el suelo sufre una erosión considerable, pues al quemarse la vegetación, éste queda desnudo. Privado de la protección contra los elementos meteorológicos que proporciona la vegetación, el suelo no puede absorber las lluvias intensas. Si el agua no puede penetrar en el suelo, fluye por la parte superior, y arrastra tierra consigo. El peligro es especialmente grande en los bosques con pendientes pronunciadas, o en aquellos en los que hay poca cantidad de tierra sobre un lecho rocoso. Tras la desaparición de grandes cantidades de tierra, en muchos casos es difícil reforestar la zona.

Marcos Lado y sus colegas recurrieron a la poliacrilamida, un polímero ampliamente utilizado en la agricultura para evitar la erosión del suelo. Probaron el polímero en porciones de suelos quemados, tanto en el laboratorio utilizando un simulador de lluvia, como en un terreno real bajo la lluvia natural.

Tanto con las lluvias simuladas como con las naturales, los suelos quemados permanecieron mucho más estables con la incorporación de la poliacrilamida que sin ella. Con la adición del polímero, aplicado en forma de gránulos, sumando cerca de 50 kilogramos cada 2,5 hectáreas, la erosión del suelo se redujo en un 50 por ciento.

Con un precio en torno a los 3 dólares por kilo, los gránulos de poliacrilamida pueden ser una alternativa asequible en comparación con otros métodos más costosos. Además, la poliacrilamida, al no ser tóxica, no perjudica a la vegetación existente.

Sólo Ciencia

jueves, 2 de junio de 2011

Ibiza, la isla negra: el mayor incendio forestal de nuestra historia


Foto Vicent Marí/Diario de Ibiza


Incendio en Morna

El paisaje de los próximos 40 años en Ibiza

Un recorrido por la zona afectada demuestra que los parajes más pintorescos de Sant Joan se han convertido en un manto negro




SANT JOAN | J. LL. FERRER Quien desde ahora salga de Sant Joan con dirección a Sant Vicent por la carretera de sa Cala dejará de disfrutar con la contemplación de lo que hasta el pasado miércoles era uno de los tesoros paisajísticos y naturales de la isla. Lo que entonces era un reconfortante recorrido por ininterrumpidas extensiones de pinar salpicadas por casas payesas y el mar recortándose al fondo se ha convertido, en un abrir y cerrar de ojos, en una alfombra negra y gris.

La carbonización del bosque empieza a ser evidente justo al lado del cementerio del pueblo de Sant Joan, al que faltó poco para ser consumido para las llamas. Desde ahí se inicia un viaje por un bosque negro, con un fortísimo olor a quemado que lo impregna todo e incluso obliga subir la ventanilla del coche. El suelo de los montes, antes oculto bajo una espesa capa de sotobosque, es visible ahora desde la vaguada hasta la cima como una superficie gris y desnuda de la que emergen únicamente troncos oscuros y sin vida.

La destrucción acompaña al conductor tanto a derecha como a izquierda, y tanto si baja la vista como si la levanta. Es cierto que hay islotes verdes intactos, pero están situados en medio de un océano de devastación que presenta el mismo aspecto desde aquí y a lo largo de siete kilómetros más en línea recta hacia el sur.

El Port de ses Caletes, un vergel recóndito y una de las pocas calas vírgenes que quedan en la isla de Ibiza, ofrece un aspecto desolador. Los imponentes montes que caen hacia el mar muestran ahora sus lomos grises como si fueran gigantescas rocas volcánicas. No hay rastro de verdor en ses Caletes. Operarios de una empresa eléctrica se afanan al borde de un camino en sustituir los postes quemados por otros nuevos para restablecer el tendido de suministro a las dos o tres casas del lugar. No tan dramática resulta la visión de Cala d´en Serra, pero también allí predomina el negro sobre el verde.

Por fortuna, desde sa Talaia de Sant Vicent hasta sa Cala el bosque se mantiene intacto. El legendario valle de San Vicente, inmortalizado por Leif Borthen en ´El camino de San Vicente´, se ha salvado solo en parte, pues el aspecto que ofrecen sus alrededores no volverá a ser el de siempre hasta dentro de 40 años, según los cálculos de los expertos, como el biólogo del Consell Jaume Estarellas.

Estarellas expresa su temor por la suerte que hayan corrido endemismos baleares de plantas cuya implantación en Ibiza se reducía precisamente a los montes que han sido afectados por el fuego: Allium grossi, Rubia balearica, Inula coniza, Cefentera longifolia o Cyclamen balearicum. Al parecer, otros dos endemismos, como la genista de Ibiza y la silene de Ifach se han salvado por los pelos, según los datos de Estarellas, que también cita al botánico Néstor Torres.

Estarellas destaca la importancia de iniciar los trabajos para retener la tierra en las pendientes de los montes, pues ese es el medio para acelerar el crecimiento del pinar. Por el contrario, si la tierra se escurre cuesta abajo, los árboles o no crecerán o tardarán mucho en hacerlo, afirma.

En definitiva, las postales turísticas tardarán décadas en poder usar de nuevo estos paisajes como reclamo promocional.


Diario de Ibiza

martes, 4 de agosto de 2009

Ha muerto la mayor carpa del Reino Unido


Todavía quedan algunos que piensan que las carpas que repartió el Consell son piezas de acuario, diminutos ejemplares que apenas crecen un palmo.
Ya descubrirán, si no mueren antes, las dimensiones que puede alcanzar una carpa bien alimentada.
Esta foto corresponde al conocido Benson, la carpa más grande de Gran Bretaña.
Ahora ha aparecido muerto... Envenenado.

sábado, 1 de agosto de 2009

VIDEO: naturaleza de Ibiza


Videos tu.tv

Un buen momento para tratar de recuperar algunos de los pocos rincones que todavía quedan si hay suerte y si se busca bien.

sábado, 18 de abril de 2009

Mentían los periodistas de la antigüedad: crecen las víboras en Ibiza


Los isleños nos hemos creído a salvo de cualquier invasión exterior, pero nos van cayendo todas encima de una forma incontestable. No es sólo la maldita y peligrosísima procesionaria (no hay que jugar con ella, ni tocarla aunque esté muerta) sino incluso el símbolo que sacralizaba el estatus de Ibiza, isla exenta de animales ponzoñosos, donde no crecen las serpientes.
Antiguamente ya hacían lo mismo que hoy. Alguien escribía un texto y a partir de ahí iba pasando de mano en mano, a menudo con extrañas extrapolaciones.
Así se puso de moda considerar recintos o islas como zona sagrada. La isla de Delos, el tofet de Tanit en Cartago, las grutas o templo de es Cuieram (no me lo corrijan, hagan el favor), Ibosim, etc.
«La tierra de Ibiza ahuyenta a las serpientes, la de Columbraria (Formentera) las engendra y son muy dañinas para todos, a menos que se traiga consigo tierra ebusitana», escribió Plinio El Viejo. La leyenda empezó a correr, pero no me extrañaría que fuera una táctica de los plutócratas de Cartago para vender parcelas a los comerciantes ancianos que deseaban morir y conservarse en tierra sagrada.
El hecho es que nada cuadra. ¿Cómo va a haber serpientes en Formentera y no haberlas en Ibiza? Yo imagino que en ambas islas camparon a sus anchas, hasta que los depredadores agotaron la despensa. ¿Y cuáles son?
En las islas hubo y hay dos muy eficaces: los halcones y los erizos.
En mi ´Diccionario de Secretos de Ibiza´ popularicé un invento de la casa: en Ibiza no hay serpientes porque los erizos se las han comido. Curiosamente, el profesor Toni Planas, («et fotré un roscu») siempre me manifestaba su acuerdo y le hacía mucha gracia el asunto.
Claro que ha habido serpientes, y víboras muy venenosas. Y otros bichos poco recomendables, aunque hay quien pretende esconderlo, como se quiso esconder la gran avalancha de medusas que yo detecté meses antes de que saliera en la prensa y todos mis amigos se mofaban en mi blog.
Boas he visto varias, una enorme que se trajo a Ibiza Titsrené, que la paseaba por las calles del puerto. Veo que un documentalista las exhibe a los niños de las escuelas de Ibiza.
La noticia que me encantó, pues demuestra que todo aquello que pueda funcionar mal alguna vez lo hará. O sea, la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla, la publicó el Diario de Ibiza el 23 de mayo de 2007: una culebra ligeramente venenosa pero no mortal ha sido capturada en la playa d´en Bossa. Medía más de un metro y la noticia explicaba el despliegue de policías y especialistas, todos, excepto la VI Flota de los Estados Unidos. ¿Dónde estará ahora? Se supone que en la Península. Hasta entonces ya se llevaban detectadas unas veinte. Llegaron a Ibiza dormiditas dentro de los huecos de los troncos de olivo. Criaturitas del Señor.

Mariano Planells

Diario de Ibiza, 18 de abril 2009