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lunes, 1 de diciembre de 2014

Cinco naves ibicencas para ´Mediohombre´

Un jabeque correo español (en primer plano) abre fuego desde babor ante dos galeotas argelinas. 

Blas de Lezo, de quien se acaba de erigir en Madrid una estatua de bronce en homenaje a su valor, no perdió ni una batalla. En una de ellas, la toma de Orán, una galeota pitiusa jugó un papel fundamental.

Tuerto, con un brazo inútil y con una pata de palo, Blas de Lezo y Olavarrieta (Pasajes, 1687-Cartagena de Indias, 1741) era el terror de los mares. Una bala de cañón le arrancó la pierna izquierda en plena refriega frente a la costa malagueña: tenía 17 años, pero como ni se inmutó y al parecer siguió repartiendo estopa a diestro y siniestro, aquel guardamarina fue ascendido a alférez de navío. Luego perdió el ojo izquierdo en Tolón y años más tarde, durante el sitio de Barcelona de 1714, un balazo de mosquete le dejó inútil el brazo derecho. Pero ni por esas se arredró aquel corajudo, que parecía un eccehomo tras cada batalla. Aunque decenas de costuras mantenían (a duras penas) de una pieza lo que quedaba de su cuerpo, nada quebraba el espíritu de ´Mediohombre´, como le

miércoles, 6 de junio de 2012

El 100% de la violencia política que se genera en las Islas se debe al nacionalismo.

Violencia política, por Joan Font Rosselló

 NACIONALISMO y violencia política son
un matrimonio indisoluble. Los hechos no
dejan lugar a dudas. Prácticamente el 100%
de la violencia política que se genera en las
Islas se debe al nacionalismo. Hasta el punto
es así que su máximo órgano de propaganda,
el diario Baleares, ha tenido que remontarse
a ¡doce años atrás! para encontrar
algún acto protagonizado por la derecha
que pudiera equipararse a las algaradas callejeras
de estos días. No se trata de violencia
a secas ni tampoco de violencia gratuita
sino de una permanente voluntad de emplear
la fuerza bruta para amedrentar e imponer
sus argumentos sobre la mayoría.
Llevan haciéndolo desde hace décadas, sobre
todo con el PP gobernando. Sin crisis y
con crisis, con catalán y sin catalán, sin recortes
o con recortes. Bajo las reivindicacionesmás
variopintas. Permanentemente. Los
hechos son irrefutables, por más que asalten