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martes, 21 de julio de 2009

Estamos importando “técnicas abertzales” inéditas en nuestra tierra, por Antonio Alemany Dezcallar

· Hay toda una infraestructura muy pensada tras las técnicas terroristas de disuasión o incitación de la que han sido maestros los dos únicos abertzalismos que hemos padecido en la democracia: el terrorismo vasco y el fascismo catalanista, cuyas puntas de lanza han sido ETA y Terra Lliure. El proceso es sabido: un o unos medios de comunicación que denuncian y señalan los objetivos, una primera acción directa que individualiza y concreta el “objetivo” mediante pintadas en domicilios con iconos o leyendas expresivas sobre las futuras víctimas para, finalmente, la acción física en forma de agresiones, bombas-lapa o tiros en la nuca. Como trasfondo ambiguo y vergonzante- y, por ello mismo, repugnante- toda la teoría del árbol sacudido y las nueces recogidas.
· No es difícil detectar, aquí y ahora, la versión importada de estas técnicas: el lector puede hacerse una fácil composición del lugar, de los protagonistas y extraer las consecuencias que haríamos mal en banalizar. A los del Círculo Balear les pintaron unas “dianas”, tras una intensa campaña de prensa, por el nefando pecado de haber organizado una manifestación a favor del bilingüismo y la pacífica convivencia entre el catalán y el castellano. No han sido los únicos en ser “señalados” por los bárbaros. Ha habido más- campañas previas de prensa seguidas de pintadas- sujetos pasivos de estas acciones. Y basta leer algunas intervenciones en los “post” de algunos medios digitales en las que se ha postulado la eliminación física de los que no comulgan con el abertzalismo radical, sin que los responsables de estos medios- que son los mismos que han preparado el terreno- hayan censurado o filtrado la, de momento, inusitada violencia dialéctica.
· De momento, aquí, no se ha pasado a la acción directa criminal de ETA o Terra Lliure, pero sí a acciones disuasorias que, por lo menos, resultan inquietantes y que van desde las agresiones que impiden o boicotean- en la Universidad, por ejemplo- a conferenciantes que disgustan a estos neofascistas hasta las acciones directas y reiteradas en contra de una piscina por el simple hecho de que su concesionario dirige un periódico que disgusta a estos sujetos.
· En el fondo, nada nuevo. En las postrimerías del franquismo, por la noche, lanzaron un coctel molotov bajo mi coche aparcado frente a mi domicilio y el Tribunal de Orden Público- que no era ninguna broma- me procesó en tres ocasiones, amén de lanzar, en dos actuaciones, unos petardos contra el Diario de Mallorca que yo dirigía en aquellos tiempos. Las razones estaban, entonces, claras: el periódico defendía el advenimiento de la democracia y un régimen de libertades a través de un proceso consensuado - que es lo que fue la Transición- cuando muriera Franco. Lo que, desde luego, no me podía imaginar entonces es que las libertades que defendía iban a servir para que estos sujetos, a las primeras de cambio, atentaran contra dichas libertades, colocaran “dianas” en la sede del Circulo Balear, agredieran a todo cuanto no coincidiera con su discurso político, incorporaran las “técnicas abertzales” de la disuasión, contaran con un medio de expresión que cohesionara ideológica y políticamente a la tribu, pintaran de forma insultante la fachada de mi casa y se constituyeran en protagonistas de un fascismo redivivo de la peor especie.
Desde luego, quién me lo iba a decir.




Libertad Balear

viernes, 3 de julio de 2009

El problema no es Cataluña, sino los de aquí, por Antonio Alemany




• Hay un pliego de agravios contra Cataluña que viene de lejos que es, si se me permite la expresión, “histórico” y es “histórico” porque es recurrente y es recurrente porque está dentro de la lógica de la geopolítica y de la política a secas. Cataluña, como entidad política, no existe cuando se produce la Conquista de Jaime I ni tampoco existe como entidad soberana cuando el nefasto Pedro IV de Aragón liquida físicamente a nuestros monarcas y a nuestro Reino e inaugura el largo y ominoso periodo de la Deuda como castigo a los mallorquines que pesará durante siglos como una losa sobre nuestra economía y hasta sobre el hambre de los isleños agobiados por las exigencias de los acreedores. No existe Cataluña como entidad soberana ni con Jaime I ni con Pedro IV, pero si existen los catalanes que participan de forma decisiva en la aventura de la Conquista y existen los catalanes que serán los detentadores de la Deuda Pública que agobiará a los mallorquines durante siglos.

• La voluntad anexionista- “imperial” como dice Ucelay da Cal- será una constante histórica como será una constante histórica el rechazo de los mallorquines a unas pretensiones que carecían de todo anclaje político, histórico o de precedentes de dependencia, unión o asociación del Reino de Mallorca con Cataluña. La pretensión catalana sobre las Baleares ha sido, siempre y por ello, mostrenca, rayana en la oficiosidad ridícula. Sigue siéndolo, sólo que, ahora, un factor nuevo plantea las cosas en unos términos especialmente desagradables rayanos en la violencia.

• Y es que siguen los agravios y, por citar a vuela pluma, los más recientes los que se han producido en tiempos de las actuales generaciones. La Universidad Balear se demoró durante años y años por la oposición de la Universidad de Barcelona que negaba cualquier veleidad docente universitaria a Mallorca. En la Guerra Civil, los bombardeos sobre objetivos civiles y la expedición del incompetente Bayo fueron iniciativas, no del gobierno de la República, sino de la Generalitat catalana y en contra de la opinión del Gobierno republicano. La prueba de esta oficiosidad mostrenca que se autoatribuye unos derechos o una tutela y que desconoce por completo la realidad histórica y social mallorquina quedó patente en la “preparación” del desembarco: la aviación de la Generalitat regó Mallorca de panfletos incitando a la rebelión de la población civil en nombre de los “países catalanes” que, por fin, iban a conseguirse gracias a la acción bélica. Confiaba Bayo, incluso, en una “quinta columna” que se pasaría con armas y bagajes. Creo recordar que no pasaron de ocho los que “se pasaron”.

• Cuando las Olimpiadas de Barcelona que financiamos generosa y elegantemente- nadie se lo echó en cara a los catalanes- todos los españoles, Palma solicitó que alguna regata tuviera lugar en el mejor campo de regatas del Mediterráneo, superior a cualquier espacio marítimo catalán y con una experiencia en competición velística a años luz de la experiencia catalana: se negaron en un inelegante gesto de avaricia. Para la conexión del importante gaseoducto y cable eléctrico que nos incorporaba a la red nacional y europea de energía, Tarragona era el sitio idóneo: se negaron las instituciones catalanas, impulsadas por Carod Rovira, el mismo que tiene una sucursal partidista aquí y el mismo que negoció con ETA para que no atentara en Cataluña, importándole un rábano que atentara en el resto de España, incluida Baleares. Tuvimos que acogernos a la hospitalidad valenciana para instalar la conexión gasística y eléctrica. También los catalanes intentaron robar a Valencia la Copa de América- feo gesto- de la misma forma que intentaron cortocircuitar cualquier hipótesis de que Madrid fuera sede de unas futuras Olimpiadas, más feo gesto aún que contrasta con el apoyo y adhesión entusiasta de todos los españoles- madrileños incluidos- a las olimpiadas en Barcelona. O han retrasado todo lo que han podido el AVE Madrid- Valencia. Ahora mismo, se han llevado Spanair con pésimo estilo, dejándonos el marrón de cientos de parados. Y está caliente el desmontaje del hangar de mantenimiento de Iberia en Palma para trasladarlo al aeropuerto de El Prat, volviendo a plantear un serio problema laboral, sin que Antich vea, como ha afirmado el presidente del Sindicato Aéreo de Mantenimiento, “que Cataluña es una enemiga laboral de Baleares”.

• Ya Dante, en la Divina Comedia, tuvo palabras poco amables para los catalanes- creo recordar que los llamó “avari catalani”- y los almogávares no propiciaron precisamente una imagen amable y civilizada de los catalanes, sino bárbara y cruel al Atila style. Pero esta no es la cuestión. La cuestión es que Cataluña en la que, valga la expresión, podríamos llamar su “política exterior”, se comporta como se comportan todos los Estados: con egoísmo. Cataluña ha ido siempre y seguirá yendo a su bolo, defendiendo sus intereses a costa de lo que sea y de quien sea. Ni “países catalanes” ni madre que los parió: ellos. En Baleares tenemos sobradas pruebas, pretéritas y actuales, de este principio rector de los “intereses nacionales” aplicado hasta el paroxismo por una Cataluña que no es diferente a lo que fue en su momento la España Imperial o la Inglaterra de sus tiempos de esplendor.

• Los mallorquines, históricamente, hemos practicado, a su vez, una “política exterior” inteligente de acuerdo con un elemental principio geopolítico: aliáte siempre con el vecino de tu vecino, sobre todo cuando el vecino es más fuerte que tu y tiene veleidades “imperiales”. Por esto nuestra “santa alianza”, geopolíticamente hablando, debe ser el eje Baleares-Valencia-Madrid.

• Sin embargo, lo que perturba esta inteligencia geopolítica no es Cataluña, sino la quinta columna de catalanistas explícitos- PSM, UM y demás- y catalanistas tontos- el PSOE y algunos del PP. La quinta columna se comporta de acuerdo con los principios de todas las quintas columnas: obediencia al que sirven y, en este caso y con frecuencia, al que paga. A los actuales gobernantes- empezando por Antich . pasando por Munar, acabando por Armengol y no hablemos de los catalanistas explícitos- si entran en conflicto los intereses de Cataluña y los intereses de Baleares, primarán siempre los intereses de Cataluña. ¿Alguien ha odio una voz, una sola voz, de protesta por los ataques de Cataluña a los intereses baleares? Silencio. ¿Qué Cataluña nos está desmontando el importante y estratégico sector aéreo? Silencio. ¿Qué Cataluña se lleva los aviones y las compañías y a los parados que les zurzan? Silencio. ¿Qué Cataluña financia toda una quinta columna, algo inédito en el resto de España, para propiciar el anexionismo o integración que proclaman sin rebozo los catalanistas de aquí? Silencio. También el PP- que parece, a veces, integrado por una pandilla de cobardes- ha callado, entre otras razones porque tiene literalmente pánico a los catalanistas de aquí y por esto ha guardado y guarda un silencio ominoso. Pero, al menos, el PP- en lugar de enfrentarse con gallardía a estas auténticas agresiones del catalanismo- ha actuado arteramente largándose del Ramón Llull o de la Eurorregión. Algo es algo.

• Tenemos, señores, una clase política infeudada en el catalanismo o sumisa al catalanismo. Esta es la triste realidad por vez primera en nuestra Historia. Antich, Armengol, Munar, Calvo- y no hablemos del fascio catalanista- no es que callen: están de acuerdo, les parece bien, que nos expolien, que financien a entidades y partidos que aspiran al anexionismo, que se desmonte toda nuestra infraestructura aérea. No son mallorquines, menorquines o ibicencos. Son catalanes, se sienten catalanes, catalanes de Mallorca, Menorca o Ibiza- de momento y para disimular- pero catalanes. Catalanes de los malos, porque no todos los catalanes son así. Lo que no ha conseguido Cataluña en 800 años intentan conseguirlo estos catalanes renegados de su condición balear.
¿Y el PP? No sabe, ni contesta. Calla, sólo calla, siempre calla.

Editorial de Libertad Balear

domingo, 7 de junio de 2009

Catalanismo, negacionismo, fascismo, por Antonio Alemany


  • A mi no parece ni bien ni mal que haya catalanistas: están en su derecho y libertad, trayéndome, sencillamente, sin cuidado. Deja, sin embargo, de traerme sin cuidado cuando este catalanismo o cualquier otro ismo invade espacios de mi libertad, estas “libertades negativas” de las que magistralmente hablaba Isaiah Berlin para referirse a este ámbito individual de derechos y libertades inalienables e inembargables que nadie tiene derecho a invadir, ni el Estado, ni la Nación, ni la Constitución, ni las leyes. Berlin recogía, en definitiva, la gran tradición liberal de Locke y Stuart Mill, de Benjamin Constant y Tocqueville que sentaron las bases del individuo-ciudadano único titular de derechos y libertades. (Vid. Cuatro ensayos sobre la libertad. Isaiah Berlin. Alianza Universidad. Madrid 1988)
  • Hay una diferencia fundamental entre autoritarismo, dictadura o autocracia y totalitarismo o fascismo. Todos son antidemocráticos, pero el autócrata se limita a ejercer el poder personal mientras que el totalitario o fascista va más allá de la coerción personal aspirando a controlar y condicionar de forma “total” al súbdito, sus creencias y conciencias. Orwell es, posiblemente el que, en el campo de la literatura, mejor ha descrito el totalitarismo y el fascismo. La ciencia política, la sociología y la historiografía hace ya tiempo que han delimitado el campo del autoritarismo y del totalitarismo. Esto es algo que sabe cualquier persona medianamente cultivada, menos López Casasnovas, los redactores y columnistas del Baleares, los comunistas que quedan y los catalanistas en su versión fascista.
  • López Casasnovas se irrita furioso porque haya alguien que niegue el “carácter fascista” de la dictadura franquista en la misma línea del púnico Juan Riera, de Miguel Serra, de la joven Laura Morral y de algún que otro periodista lego en Historia y en ciencia política. El franquismo no fue un fascismo, sino una dictadura, una autocracia o un régimen anti democrático con diferentes gradaciones a lo largo de cuarenta años: por esto se mantuvo sin apenas problemas durante 40 años y, desde luego, sin oposición salvo los comunistas de Comisiones Obreras y grupos liberales entre los cuales yo me encontraba. Esto no lo digo yo sino toda la historiografía anglosajona, los hispanistas franceses, la mejor sociología política- el gran Juan Linz, por ejemplo-y, de hecho, la práctica totalidad de los politólogos solventes, y sin que ello tenga que ver con el juicio moral y político que pueda merecer el franquismo. Hasta sobre Mussolini- que fue el inventor del término “fascista”- se discute si fue un fascista o un dictador. Hitler fue un fascista. Y Lenin. Y Stalin. En la España franquista hubieran sido impensables unos “Procesos de Moscú” o un Holocausto nazi, todo ello trasunto de este totalitarismo que aspiraba a formar integralmente un “hombre nuevo”.
  • El “negacionismo” es un neologismo que se aplica, inicialmente, a los que niegan la tremenda realidad del Holocausto. Todos los “negacionistas” o pertenecen o están en los aledaños del fascismo. Y es que el “negacionismo”, en realidad, forma parte inseparable de la filosofía que inspira los totalitarismos. El nazismo “negaba” la existencia de campos de concentración y de hornos crematorios. Los comunistas- los de detrás del telón de acero y los de fuera de dicho telón, los comunistas españoles, en concreto- también “negaban” la ominosa realidad de la Rusia comunista y hasta un importante escritor- progre- español justificó el Gulag para callar la incómoda voz de un Soljenitsyn debelador de la barbarie comunista.
  • La versión fascista del catalanismo- el que padecemos aquí- sigue estas mismas tácticas y prácticas negacionistas, con la ayuda inapreciable de los tontos útiles o de los compañeros de viaje que me recuerdan a los años del franquismo en los que los comunistas exigían una complicidad vergonzosa respecto a su doctrina, mensaje y política para “no hacer el juego al sistema”. Son más o menos los mismos que ahora- la cabra tira al monte, es por demás- “niegan” los ostentosos ataques a las libertades que practican los catalanistas.
  • Obsérvese que la consigna, como en los mejores tiempos, se lleva a rajatabla. ¿ Diez, quince o veinte mil manifestantes en defensa del bilingüismo?. Aquí no hay problema alguno con la lengua: es un problema inventado. ¿Supresión de la libre elección de la lengua de la enseñanza? Paparruchas que no se tienen en pié. ¿El 90% de los colegios públicos sólo enseñan en catalán? Malevolencia de los ultras. ¿ El 90% de los encuestados son partidarios del bilingüismo y de la libertad lingüística? Puro fascismo ultramontano. ¿ Hay que hacer un referéndum sobre la lengua? ¡Qué ridiculez! ¡Qué sabe el pueblo de cuestiones lingüísticas! ¿Se revuelven los médicos al obligarles a conocer el catalán? Un problema artificial. Etcétera, etcétera…
  • La primera premisa es negar, siempre negar, el problema, la libertad conculcada, la resistencia de la libertad. Y junto con el “negacionismo”, la sistemática descalificación personal, el argumento ad hominem, todo vale por la causa catalana, todo se justifica- libertades pisoteadas, malestar y protesta social- por la causa catalana. Hasta la violencia- un monopolio del catalanismo- se justifica en nombre de la causa catalana. La diferencia de este tipo de catalanismo- lo he escrito otras veces- con los “fascismos históricos” es sólo de grado- por el momento- no de naturaleza.
Libertad Balear

sábado, 23 de mayo de 2009

La Facultad de Medicina, otra frivolidad de Thomás y del Govern, por Antonio Alemany Dezcallar


* Habida cuenta la nula entidad académica de conseller de Salud, Vicente Thomás, y su sorprendente concepción asistencial que prima lo catalán y el catalán por encima de cualquier otra consideración hay que echarse a temblar ante este proyecto de Facultad de Medicina que, con premeditación, alevosía y casi nocturnidad, se ha sacado de la manga.



* Da la fundada impresión de que estamos ante un improvisado, caprichoso y frívolo proyecto personal, cuyo coste recaerá sobre los lomos fiscales de los ciudadanos. De entrada, un señor que piensa que, para ejercer en la sanidad pública balear, es requisito y conditio sine qua non el conocimiento del catalán está, de entrada, incapacitado para emprender aventuras de mayor envergadura y responsabilidad. El señor Thomás es, sin duda, mas un lingüista- y un catalanista- que un médico. Mal asunto que se reedite, en la Facultad de Medicina, el nefasto error de una UIB convertida en nido de fanáticos catalanistas y que ha trastocado- con las excepciones que se quieran- su función transmisora de conocimientos y de cultivo de la investigación por una especie de función salvífica de la sociedad balear para integrarla en la catalanidad. El episodio de Román Piña, no sólo revela la miseria moral de la UIB, perpetrando un estúpido agravio gratuito a un catedrático fundador de la Universidad, sino los “valores” y “principios” que informan a la tecnoestructura rectora: Piña, al final de una fecunda trayectoria docente e investigadora, ha sido expulsado de la UIB por la sencilla razón de que no es de los “suyos”, no es catalanista.



* Por otro lado, los presupuestos que, según Thomas, casi “exigen” una Facultad de Medicina están al mismo nivel de su gestión de la sanidad balear. De entrada, hay que dar respuesta a dos preguntas fundamentales: primera, ¿es necesaria en Baleares una Facultad de Medicina?, y, segunda, ¿podemos permitirnos el lujo de crearla y mantenerla?



* A la primera de las preguntas, Thomás responde con una fantástica y torpe argumentación: contabiliza el número de centros sanitarios de Baleares y de ahí deduce que se dan las condiciones que aconsejan la Facultad. No es la red hospitalaria lo que debe ponderar Thomás, sino otros dos parámetros fundamentales: el target de hipotéticos alumnos y la población- mallorquina, que no balear- como presupuesto básico e imprescindible para el correcto funcionamiento de un centro universitario.



* De entrada, esta facultad no sería “balear”, sino “mallorquina”, ya que a los potenciales estudiantes menorquines e ibicencos les sale igual o más caro trasladarse a Palma que a la península, encima a unos centros acreditados que están y estarán a años luz de una facultad doméstica de pa amb oli. No es aventurado pronosticar que, suponiendo más o menos estable el actual número de estudiantes baleares de Medicina, opten, en el futuro, por preferir una formación en la facultad doméstica y no en facultades de Madrid, Barcelona, Valencia o Navarra que es a dónde acude el grueso de los futuros médicos baleares. Para colmo, y dado que lo del catalán nos ha expulsado del mercado nacional español, resulta que el futuro profesorado de la Facultad sólo se alimentará de catalanes o de médicos de aquí. Nos hemos de meter en la cabeza que, mientras nos gobiernen- en la UIB y en las instituciones- estos fanáticos, cualquier proyecto universitario será todo lo contrario de lo que significa “Universidad”, es decir, “universalidad”.



* Una Facultad de Medicina es, por la propia naturaleza de los estudios que imparte, algo “diferente” del resto de Facultades. De ahí la importancia que tienen los niveles poblacionales, no únicamente desde el punto de vista del target de alumnos, sino de la praxis docente y de la praxis médica a secas. Son Dureta, Son Llatzer, la Policínica o la Rotger practican una excelente medicina de notable nivel. Sin embargo, esto no basta y toda nuestra importante estructura asistencial es tributaria, en no pocas patologías, de centros hospitalarios peninsulares. Y no por falta de “ciencia” sino por algo que es consustancial con la Medicina: el número de enfermos que tratan. Las tasas de morbilidad de nuestra población- el número de casos de enfermedad de una población- son, por obvias razones demográficas, ridículas. Y, una de dos: o se tiene suficiente población enferma, como es el caso de Madrid, Cataluña o Valencia, o se tiene un centro de referencia con vis atractiva sobre todo el ámbito nacional, como es el caso de Navarra. Ni lo uno ni lo otro se produce ni lleva camino de producirse en Baleares.



* A la vista de este panorama, la respuesta a la pregunta de si podemos permitirnos el lujo de montar una Facultad de Medicina cae por su propio peso: no. Una Facultad de Medicina sale muy cara y, cualquier político responsable, deberá ponderar la relación coste-beneficio. Salvo que su promotor sueñe con ejercer de profesor en el chiringuito, en este caso no sabemos si para impartir medicina o para impartir catalán.

Editorial de Libertad Balear