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lunes, 7 de marzo de 2011

“En el siglo XV, Barcelona estaba sumida en la miseria y era un completo desastre” Jorge Molist

Interesante entrevista. Ibiza fue conquistada en 1235 por tropas militares que no repoblaron la isla. En el siglo XIV una epidemia terrible diezmó Cataluña y parte de Europa. Y en el siglo XV.... seguid leyendo la entrevista.
¿Cómo podían colonizar Ibiza si no había gente viva? Sólo los capataces y propietarios de fincas se insularizaron, el resto era un remanente poblacional nativo de la Ibiza de siempre desde la fundación fenicia.
Los poquísimos catalanes que se afincaron en más cantidad debieron hacerlo a partir del siglo XVII, porque el XVI era un suplicio constante de hambre, epidemias y ataques berberiscos.



G. García. Madrid


Jorge Molist, escritor: ‘Prométeme que serás libre’ es una historia de aventuras ambientada en los inicios del Renacimiento. “Fernando el Católico fue el modelo de Maquiavelo”, afirma.
Jorge Molist quería ser escritor, pero en su casa “no podían mantener a estudiantes que no hacían nada”. Así que empezó a aprender el oficio desde abajo: con 14 años entró a trabajar en una imprenta. Más tarde, vendió libros. Luego fue peón de obra, reparador de radios, cobrador de recibos, extra de cine, técnico en una central nuclear y, después de graduarse como ingeniero industrial, ejecutivo en varias multinacionales. Pero nunca

martes, 27 de abril de 2010

Las huellas de Albert Camus en las islas

Hoy se cumplen 50 años del fallecimiento del Nobel de ascendencia menorquina, quien pasó el verano de 1935 entre Mallorca y Ibiza, y dejó testimonio de ello en varias piezas literarias


M. ELENA VALLÉS. PALMA. Albert Camus Sintes desempolvó en Carnets los recuerdos de aquel verano de 1935 que pasó entre Mallorca e Ibiza. Fue ésta la única ocasión que el escritor francés pisó suelo español. En el año del cincuenta aniversario de su muerte, la profesora de Filología Francesa de la Universitat de les Illes Balears (UIB) Carlota Vicens enumera los parajes isleños que atravesó el escritor de linaje menorquín que falleció en un accidente de coche tal día como hoy en 1960: "Estuvo en el claustro de Sant Francesc, en el Castell de Bellver, en las calles del barrio de la Catedral, en Valldemossa o Sóller, y en Santa Eulàlia".
El autor semibalear recaló en las islas junto a su reciente esposa, Simone Hié, "que venía a hacer una cura de desintoxicación por prescripción médica", detalla Vicens.
El artículo Amor a la vida, recogido en la compilación de textos El revés y el derecho, publicado por primera vez en Argel en 1937, está trufado de referencias a Palma. "Sorprende la fragilidad que se le despertaba al visitar el claustro de Sant Francesc. Frente al silencio, él sentía que todo podía romperse y desmoronarse en un momento. Las impresiones de Amor a la vida están elaboradas desde el plano metafísico", asegura la también colaboradora de este periódico. Amén de los cafés cantantes de Ciutat, la conocida pasión del autor de El extranjero por las féminas –fue amante de María Casares– se cuela en estas páginas: "En Génova hay mujeres cuya sonrisa amé durante toda una mañana. No volveré a verlas, evidentemente, nada es más simple. Pero las palabras no podrán expresar la llama de mi pena", escribe Camus.
El escritor, que nació en 1913 en Mondovi, la actual Drean, en el norte de Argelia, no volvió a asomar por España: "Los acontecimientos políticos que siguieron y su claro posicionamiento contra la dictadura franquista le impidieron volver", resuelve Vicens, quien trae a colación el gesto que el autor tuvo con los exiliados españoles con la alocución Ce que je dois à l´Espagne, pronunciada al recibir el Nobel de Literatura en 1957.
Pese a su ascendencia menorquina, el escritor jamás visitó la isla septentrional del archipiélago. En efecto, la línea española de su familia provenía de Menorca. Siguiendo el árbol genealógico, sus bisabuelos maternos eran Miguel Sintes Sottero, que se casó con Margarita Cursach Doncella. De este matrimonio nació en Argelia el abuelo de Camus, Etiènne Sintes. Los otros bisabuelos eran: José Cardona Pons y Juana Fedelic, de quienes nació la abuela de Camus, Catalina María Cardona, natural de Sant Lluís, pero que terminó por mudarse al país del Magreb. Etiènne Sintes y Catalina María Cardona se casaron y alumbraron a una niña, Catalina Sintes Cardona, la madre del Premio Nobel.
Toda esta estirpe menorquina la rescata el documental Amour de vivre, de la mallorquina Cinètica Produccions. El filme se estrenará el mes que viene en IB3. El director de la cinta, Lluís Ortas, indicó que la base del metraje es la obra póstuma del literato, Le premier homme, en la que el propio literato reflexiona sobre sus orígenes.
Huérfano de padre, al que no conoció, Camus creció en un ambiente familiar duro, lleno de dificultades y privaciones. Su familia menorquina tuvo que emigrar al Magreb para hallar una propiedad y riqueza que nunca encontraron. La raíz balear del autor nos conduce a la isla de la primera mitad del siglo XXI, que vivía una situación de extrema pobreza al acabar el comercio de cereales en el puerto de Maó y por las malas cosechas. A partir de 1830 miles de menorquines hubieron de emigrar hacia Argelia en busca de mejores condiciones de vida.
Por otra parte, cabe recordar que el padre del escritor murió a los 29 años víctima de la Primera Guerra Mundial. Así las cosas, fueron la madre y muy especialmente la abuela balear quienes forjaron su carácter.
De momento, no se han anunciado en Mallorca actividades alrededor de la figura del escritor. El Consell de Menorca, junto a Institut Menorquí d´Estudis y el Ramon Llull, sí organizará un programa de actividades en torno a su figura. Para empezar, el pregón de la Diada de Sant Antoni se inspirará en el Nobel.

Diario de Mallorca

domingo, 14 de febrero de 2010

Las mentiras de Ramón Muntaner

  La gran crónica de Ramón Muntaner no es más que un conjuntito de aventuras de un señor con una gran capacidad novelística y una gran capacidad de invención; pero lo peor de todo no es eso, no, lo peor es que encima se quiso hacer pasar por cronista, como si lo que escribió fuera verdad, y mucho de lo que cuenta es mentira o pura invención.
La parte que se refiere a su etapa con los Almogávares y sus correrías por el Mediterráneo las dejaré para que la gente las lea en el libro "Yo, Berenguer de Rocafort, caudillo almogávar", donde el escritor, descendiente de los Rocafort ya deja a Muntaner como un vil mentiroso. Pero eso, repito, lo dejo al descendiente de los Rocafort y animo a la gente para que se compre el libro.

Yo comentaré la parte que más he leído y, al mismo tiempo, la que me convenció para dejar de leer el resto.

Ramón Muntaner nació en el año 1265 en Peralada y murió en el año 1336 en Ibiza. Según él mismo reconoce, no empezó a escribir su "crónica" hasta que contaba con la edad de 60 años, es decir, en 1325. Para esa época, llegar a los 60 años era todo un logro, y equivaldría a llegar hoy en día a los 95-100 años o, posiblemente, más. Es por eso que dudamos de que una persona de la edad de Muntaner, en una época donde llegar a los 60 años era una quimera por las condiciones de vida que sufría la gente, estuviera en plenitud de luces, y más un soldado con el cuerpo machacado por los viajes, luchas y penurias vividos.

Muntaner, en su crónica, al principio, nos relata que no contará nada que no haya visto y nada que no haya vivido, que no cuenta las cosas de oído. Su crónica recoge desde el nacimiento de Jaime I hasta la coronación de Alfonso IV. ¿Alguien me puede explicar cómo Muntaner, nacido en 1265, pudo ver el nacimiento de Jaime I en 1208? ¿Alguien puede explicarme cómo pudo vivir la conquista de Mallorca en 1229, si nació en 1265? ¿Alguien será capaz de explicarme si pudo vivir la repoblación de Mallorca a partir de 1229, si nació en 1265? ¿Alguien me puede explicar cómo puede relatar la conquista de Valencia en 1238, habiendo nacido en 1265? Yo me respondo: ¡¡NADIE PUEDE!! Es imposible, y por eso Muntaner yerra estrepitosamente.

He ahí que Muntaner, "veracísimo" en su crónica, data el nacimiento de Jaime I en 1204, cuando fue en 1208, o data la conquista de Murcia en 1238, cuando fue entre 1265-1266, o dice que Mallorca y Valencia ¡¡y Murcia!! fueron repoblabas "per bona gent de cathalans y parlen lo bell cathalanesc". Alguien tan fantasioso no puede ser tomado en serio, y los pancatalanistas lo toman en serio, y se basan en su crónica para decir que Mallorca y Valencia fueron repobladas por catalanes y que hablaban el bell cathalanesc, y que por ello todos somos catalanes y que deberíamos pertenecer a los "Països Catalans" y bla bla bla....

De Menorca dice que fue repoblada "per bona gent de cathalans, e axí ho feu segurament..." y se quedó tan pancho y la gente creyéndole. A ver, o se repobló Menorca o no se repobló, pero ¿¿¿¿¿seguramente????? O sí o no, pero no seguramente, o Muntaner demuestra que no tiene datos de la repoblación, pero cree que por todo se ha repoblado, y que Menorca también tocaba ser repoblada.

Seamos serios y reflexionemos: ¿por qué toman en serio a Muntaner cuando está demostrado que fue un novelista fantasioso? ¿Por qué creen lo que escribió cuando la mitad es una sarta de mentiras injustificables? Si hasta Ferrán Soldevila comenta en su obra "Les Quatre Grans Cròniques" que la obra de Muntaner está llena de fantasías y que es admirable su poder de invención. El problema es que mezcla mentiras con verdades, y llega un momento en que la gente que lo lee ya ni saben qué es verdad y qué es mentira, y se lo creen todo.

Por mi parte, no me engañarán más. Si quiero leer crónicas, leeré la de Jaime I o la de Bernat Desclot o la de Pedro IV, pero si quiero leer novelas medievales, leeré a Muntaner.
 

viernes, 1 de enero de 2010

La pena de Bélgica (y II), Gregorio Morán, La Vanguardia

SABATINAS INTEMPESTIVAS
Un país que se ríe de sí mismo, demuestra sus arrestos. Un país que vive instalado en la queja de lo poco que nos quieren y lo mucho que nos deben, sobrevivirá enfurruñado en la adolescencia. Bélgica vive en la veteranía del humor. Si algo caracterizaba al documental Bye, bye Belgium, donde se contaba en vivo su disolución, era el humor. Un humor insólito donde se mezclaban elementos para nosotros sagrados; empezando por las tradiciones y terminando por la fuerza totémica que tienen las grandes palabras. Nosotros, por ejemplo, seguimos oyendo decir “la sagrada unidad de España”, sin que nadie se desternille de risa de esa unión de lo sagrado y lo español. Nosotros -otro ejemplo-seguimos oyendo los de “los países catalanes”, con enclave incluido en Cerdeña, y ojito con burlarse, que es sagrado.
Nosotros somos muy buenos humoristas con los demás. Y si lo hacemos con nosotros mismos es para reírnos de cómo nos ven los demás; es decir, para burlarnos de ellos. El humor español, para no adentrarme en las aguas procelosas del pitarresco humor catalán, tiende a la melancolía.
Por más que le demos vuelta a Cervantes, a Goya, a Valle-Inclán y a los guiones de Rafael Azcona, siempre acaba uno llorando de crueldad chistosa.
Hay una delgada línea roja que une a Alonso Quijano con el Pepe Isbert de El verdugo. Pero basta leer ese monumento a Flandes que es La pena de Bélgica, la gran novela de Hugo Claus, para entender que el humor flamenco no se nos parece en nada. Y tengo serias dudas de que creador tan notable y tan polifacético, como Claus, hubiera podido llegar entre nosotros a la vejez, y mucho menos decidirse por la eutanasia. Aquí le hubiéramos aplicado el tercer grado, o la ley de fugas moderna, que consiste en ametrallarle a uno de calumnias, mientras huye para salvar la vida.
¿Qué es La pena de Bélgica? Un monumental retrato de la sociedad flamenca a partir de un adolescente al que le toca vivir en ese período singular de la historia de Europa que va del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, hasta la derrota del III Reich y de sus representantes en Flandes, con la coda final de la desnazificación.
El protagonista de la novela es Louis Seyneave, vástago de una conocida familia de impresores, pequeñoburgueses asentados y trapaceros, nacionalistas orgullosos de su propia inanidad y católicos fanáticos en todo lo que no se refiera a la doble vida del sexo y la violencia. Curioso fresco de gran literatura, en mi opinión más interesante que algunos similares de Günter Grass que gozaron entre nosotros de mucho mayor éxito que este de Hugo Claus, que apareció en España hacia 1990 (Alfaguara).
En La pena de Bélgica está retratada la sociedad flamenca con bandera incluida: un vistoso león rampante negro, con garras y lengua rojas, sobre fondo amarillo. Parece un icono recién sacado del armario de un burgomaestre del siglo XVI. Es muy hermosa Flandes, con sus ciudades cuidadas y sus ciudadanos tan orgullosos de sí y tan desdeñosos de todo lo demás. Reconozcámoslo. No hay nacionalismo más divertido que el de los ricos. Carecen de ese furor dogmático de los patriotas pobres; el nacionalista rico lo es por horas, porque los negocios son los que ocupan la mayor parte del día y eso le da un entusiasmo fresco, flamante, como recién salido de la ducha del gimnasio. Podría poner ejemplos españoles -del macizo de la raza- o catalanes de pro, pero esas cosas cada vez están peor vistas y al lector airado le parece algo incorrecto, como apuntar con el dedo. Irlanda resulta más cómoda para las entendederas.
Siempre me impresionó el nacionalismo irlandés; tan católico, tan cruel, tan asesino -no más que el Imperio Británico, por supuesto-. No es difícil entender aquel radicalismo nacionalista veteado de comunismo -de pobre, para entendernos- de un autor de teatro por el que siempre sentí gran admiración, Sean O´Casey. Recuerdo que en los años sesenta se montaron algunas obras suyas en los grandes escenarios españoles. Era pobre, voraz, borracho y violento, pero se entendía en aquella rabia contra los enemigos del pueblo irlandés. Pero fíjense, sin embargo, en los nacionalistas irlandeses ricos. Algunas grandes fortunas de los Estados Unidos. Sin ellos el IRA hubiera tenido serios problemas de intendencia; eran los nacionalistas ricos, gente divertida y sociable, apegada al alcohol y a la Iglesia católica pero, en sus horas libres de impuestos, fervientes independentistas.
El nacionalismo flamenco es rico, y fíjense por dónde, ha echado sus cuentas y ha llegado a la conclusión -verosímil- de que su relación con los vecinos valones es manifiestamente desigual. Ponen más y reciben menos, de donde han tomado la decisión de que lo mejor es partir peras y separarse. Al fin y al cabo no constituyen un matrimonio. Nunca lo fueron; todo lo más una pareja de hecho. Durante mucho tiempo los valones fueron los dominantes; la industria y la minería. Ahora sobreviven a la crisis en la que están empantanados desde hace años. La potencialidad económica flamenca es notablemente superior a la valona, y además han de pechar con esa concepción del viejo rico arruinado, que se nota tanto en las malas costumbres. Los flamencos se quejan, y probablemente con toda razón, del nulo esfuerzo valón por trasladarse a trabajar en zonas flamencas, incluso de aprender el idioma, nada fácil para quien siempre se ha sentido culturalmente autosuficiente.
Las fronteras lingüísticas de Bélgica marcan una línea divisoria muy neta que corta en dos el territorio. Y lo corta a tajo, porque los valones no suelen ayudar a la lengua flamenca, y los flamencos literalmente abominan del francés. Es raro encontrar algún lugar público en Valonia con carteles e información bilingüe, y al tiempo es imposible que en Flandes algo tenga referencia francesa. Sin embargo en la calle es común hablar y hacerse entender en francés; son los negocios. Quizá porque la apariencia es una de las formas simbólicas más arraigadas del catolicismo.
Tres países. Valonia, Flandes ¡y Bruselas! No hay nacionalista flamenco que no reconozca que de no ser por el embrollo de Bruselas, ya se habría separado de Valonia hace mucho tiempo. Un enclave francófono en territorio flamenco y que además es la capital del Estado y de muchas otras cosas.
Lo más terrible para un país en crisis es la nostalgia. Resulta un cáncer social que lo va deteriorando todo. No es sólo comprobar, al adentrarse por las grandes avenidas de Bruselas, unas extemporáneas y enormes banderas belgas, en manifiesta convicción de querer ser lo que fueron. La evocación del pasado como idílico, que yo siempre he considerado como el principio del final, algo así como la música animosa que deben tocar las orquestas de los transatlánticos al tiempo que van metiendo a la gente en las barcas de salvamento. Podría haber sido aquella boda sonada, que aún recuerdo de niño, entre un rey que tenía un nombre de chiste, Balduino, y una señora muy fina y algo cursi que parecía sacada de una novela de mártires, Fabiola. Algún día me gustaría echar mano de la mochila del recuerdo y contar cómo vivimos los niños de entonces aquella boda de cuento de Perrault en la sórdida sociedad española de 1960. Pero no, la evocación más mentada en Bruselas es la Exposición Universal de 1958, que apenas entreveo entre las brumas de mi infancia. ¡Quién demonios estaba en condiciones de poder viajar allá, a ver el Atomium y sus nueve esferas! Sin embargo retengo algo verdaderamente inolvidable. Entre las exhibiciones de la Expo estaba el de una familia de congoleños, tal y como vivían en sus selvas y sus cabañas. Hubieron de cerrar el espectáculo porque niños y mayores lanzaban frutas, caramelos y demás objetos a los aborígenes, incluso con ánimo de golpearles, y sobre todo, de divertirse. Faltaban dos años para que el Congo belga fuera independiente. Como se pudo comprobar en seguida aquel era un nacionalismo de pobres y a Lumumba le costó la vida. Le mataron los nacionalistas belgas ricos; seamos sinceros, valones y flamencos.

domingo, 27 de diciembre de 2009

El hombre rebelde, Albert Camus

Cien libros para el siglo XXI (011)


El hombre rebelde (1951). Albert Camus (1913-1960)-(011)

“Hay que aprender a vivir y a morir y para ser hombre hay que negarse a ser dios”. Albert Camus

Conocí a Camus leyendo La Peste, como casi todo el mundo, luego vino El Mito de Sísifo, más tarde El Extranjero, luego El Hombre Rebelde, posiblemente uno de los mejores ensayos del siglo XX. Quizás más que un ensayo con un propósito definido, sea una magnífica reflexión sobre la dominación y el poder, más que un libro de autoayuda para enfrentarse a la tiranía, es un canto solemne a la libertad.

Dos elementos cruzan la singular obra, uno la conciencia, indispensable, otro la ética de la acción (el fin no justifica los medios). ¿De qué sirve triunfar si la victoria asegura la renuncia a la dignidad?. ¿Se puede pagar el elevado precio de la devaluación propia?. Camus no es un creyente, es un peregrino sin destino, que no quiere dejar de ser para poder estar. Camus es un humanista, no renuncia al humanismo, hace emerger al individuo en la rebelión de las masas de su tiempo, esto le ocasionó graves problemas con los seguidores de Jean Paul Sartre, que le brindaron un cordón sanitario para evitar que el contagio de su pensamiento se extendiera entre los más jóvenes, auténticamente hipnotizados por el pensamiento constructivo de una realidad nueva desde los paradigmas marxistas o existencialistas.

Albert Camus era un humanista no cristiano, el cristianismo se había apoderado del humanismo, al igual que el socialismo lo hizo de las relaciones colectivas de los seres humanos, y el existencialismo de la sombra de ambos. Sin espacio, asfixiado por todas las creencias e ideologías, el ser humano estaba condenado a sucumbir en la creencia, abjurando de la razón y la libertad.

Pero surge la rebelión, Camus la representa, también Foucault lo hizo, eran los años 50 del siglo pasado. Había que derrumbar el orden, pero no con un nuevo orden, sino con una correcta interpretación de la realidad desde la justicia, la igualdad, y la libertad.

Camus es heredero de los librepensadores franceses desde Voltaire a Proudhom, desde Derrida a Morin. No se deja adherir, prescinde de ser intelectual al servicio de los ideólogos del poder, para servir a la humanidad, a sí mismo. Si soy, somos. Sí, es necesario cambiar, pero hay que superar el nihilismo sin sucumbir en la creencia.

Albert Camus, fue galardonado en 1957 con el Premio Nobel de Literatura.

Disfruten de la lectura de esta magnífica obra

Relaciones


Sobre el autor

Biografía wikipedia

Albert Camus, testigo de nuestro tiempo. José Rubén Sanabria (1985)

Vida y obra de Albert Camus

Sobre la obra

El baúl de Israel Centeno


La relación Sartre-Camus


Libro para descargar

En PDF: quedelibros

quedelibros

Libro en papel

Editorial Losada 18 €

Agapea 10,25 €

Vídeos

Albert Camus

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Biblioteca Cien libros para el Siglo XXI (títulos anteriores)

martes, 22 de diciembre de 2009

Manuel Trallero entrevista a una Mercedes Salisachs de 93 años


TRALLERADAS / MERCEDES SALISACHS / La escritora que dijo 'no' a Woody Allen

«El catalán no estuvo prohibido en el Franquismo»

Mercedes Salisachs cree que la han situado en el flanco de los marginados en Cataluña. Por ser mujer, pija, de derechas, religiosa y por no hablar en catalán. Un conjunto de estigmas que, a su parecer, la han convertido en una escritoria de éxito en toda España con la única excepción de Cataluña. Porque, en opinión de la escritora, la vida de hoy está muy politizada y ella va a contracorriente. Y no se esconde.

MANUEL TRALLERO

Debo hacerles una confesión. A mí me gusta Mercedes Salisachs, como me gustan Julio Iglesias o Raphael. Más allá del personaje está la persona. Y sobre todo la profesionalidad. «Le dije a Woody Allen que no», cuenta Salisachs. «Me pidió julio y agosto y yo no quería que vinieran porque, quienes hubieran venido, son pura gentuza. No me gusta que se metan en mi casa»
-Usted ha recibido muchísimos premios.
-No, son premios pequeñitos.
-El Planeta no es un premio pequeñito.
-Sí, es importante. Pero tengo muchos lectores, recibo mails casi todos los días, de cualquier parte de España. Pero de Cataluña, ninguno.
-¿Puede pasarle por ser de derechas y por ser mujer?
-No lo sé. A lo mejor es que no gustan mis libros. O que no se leen. Tengo todos los ingredientes para que no me hagan caso. Ya no me importa nada.
Es como una muñeca, diminuta, enclenque -que diría ella-, pero dan ganas de abrazarla como si fuera un peluche. Sin embargo, ¡cuidado con la mirada! Puede fusilar con ella, es difícil sostenerla. Fulmina.
-Pero denunció que cuando empezó a escribir tuvo muchos problemas por ser mujer...
-No. Muchos no, todos. Soy una señora pija y entonces los pijos no podían soportar que yo escribiera libros en los que se podían ver retratados. Saco a relucir las hipocresías y los defectos de la gente.
-Pero, ¿usted es una pija?
-Soy una pija, pero nunca he ejercido, ni siquiera de niña. Tenía un padre muy intelectual, y se pasaba la vida hablando de libros con mi madre.
-¿Y qué es un pijo?
-Pija es la gente que está en determinado ambiente, que figura que no hace nada, que tiene, digamos, alta sociedad; gente que no piensa más que en arreglarse. Nací en ese ambiente, desgraciadamente o no.
Pizpireta, es como el junco que parece a punto de doblarse, pero aguanta férrea los embates de la vida. Pertenece a otro mundo: en el suyo, el portero de la finca de paseo de Gràcia luce librea y su casa, boisseries de madera dije y tapices por las paredes. Ella no concede entrevistas, recibe como una señora de las de antes: diminuta y frágil, perfectamente atildada, siempre en estado de revista, con la elegancia que concede la sobriedad y con la coquetería que dan los muchos años.
-¿También su posición ideológica ha sido un obstáculo?
-Ahora se politiza todo muchísimo. O tiras claramente hacia marxista o hacia monárquico. Yo soy monárquica. Viví la República, que, aunque la gente no lo sabe, fue horrorosa. Viví la guerra y tuve que exiliarme. Ahora sólo se habla de los exiliados de izquierdas; nada de los que tuvimos que escapar de la muerte. Franco, en cuanto ganó la guerra, tendría que haber hecho volver al rey. Cuando entramos, cuando las tropas entraron en Barcelona o en Madrid, la gente estaba enloquecida de felicidad porque se había acabado aquel horror.
Pero, que nadie se llame a engaño. Tras su aparente fragilidad, Salisachs es rocosa, pétrea, de convicciones férreas. Cuando habla, habla claro, clarito. No tiene pelos en la lengua. Cree que aquello fue terrible pero que ni ella ni los suyos perdieron. Los otros, sí.
-¿Y ahora?
-Pasan cosas horrorosas. Leo todos los días los periódicos y me quedo aterrada. Lo último ya es lo de la masturbación, que es el colmo de los colmos. Que unos niños piensen que la felicidad o el placer está en las manos es un poco fuerte. Van directamente en contra de todo lo que representa la religión católica.
-Usted siempre ha sido una persona muy religiosa.
-La muerte de mi hijo me enseñó que no debía ser una católica mecánica. En aquellos momentos, comprendí que mi hijo era como mi padre, me enseñó mucho, cosas de su vida que yo ignoraba, preciosas.
-No habla catalán…
-No me lo han enseñado. La gente dice que el catalán estaba prohibido durante el franquismo. No es cierto. Lo que pasa es que no era oficial, se podía escribir en catalán y se podía publicar en catalán, pero no era oficial. A mí siempre me han hablado en castellano.
-En su clase social se habla en castellano.
-Ni se me pasó por la cabeza aprender el catalán. Es en la democracia que ha empezado todo eso. Me parece muy bien que lo aprenda quien quiera, pero sin marginar. Para mí, todas las provincias de España son España, incluyendo Cataluña.
-En su última novela, Goodbye, España, teje un juego de espejos por el que a veces parece que la reina de España sea Usted y la que se va de España no sea la reina, sino Mercedes Salisachs.
- No lo niego, pero no está hecho aposta. Procuro meterme en su piel. He leído muchísimo sobre la reina y he estado en contacto con descendientes de quienes la trataron. Mi libro, una novela histórica, tiene un 90% de realidad y un 10% de ficción.
-¿Cómo ve la literatura española?
-Me aterra que pongan por las nubes y den premios de Asturias y Cervantes a seres que no han hecho nada. ¿Sabes cómo llamo a la democracia actual? Dictocracia.
-Cree que hay una literatura de hombres y otra de mujeres.
-No, creo que hay literatura de buenos escritores y de malos escritores. Y no sé a cuál pertenezco, porque el silencio en torno a mi obra es absoluto. No aparecen críticas de mis libros.
Una escritora que tiene el mejor de los premios: los lectores. ¿Qué más le puede pedir Mercedes Salisachs a la vida a sus 93 años?



Secreto de enclenque
-¿Cuál es su secreto?
-Yo no sabía que iba a vivir tanto. Creía que me iba a morir pronto y no porque tenga mala salud, porque la tengo bueno, sino porque era enclenque. Siempre lo he sido. Nunca he hecho gimnasia, nunca he hecho deporte, nunca he andado mucho.
El Mundo

Vía La Voz de BCN (interesantes los comentarios)

jueves, 1 de octubre de 2009

Jussara y la magia de Ibiza

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Ingolf Scola conoció Ibiza y se enamoró de su gente cosmopolita, de sus paisajes y de sus elefantes, aunque cada vez son más escasos.
Quizás por este interés, concibió, diseñó, coordinó y editó este libro, Jussara y la magia de Ibiza, con un prólogo de Miguel Ángel González.
Una edición cuidada, con 70 reproducciones de las pinturas de Jussara y una treintena de textos que describen distintas facetas o aspectos de la vida y de la historia de Ibiza, con un total de casi 130 páginas a todo color.
Así que el libro es un homenaje a Jussara y a la isla de Ibiza simultáneamente, en un equilibrio atractivo del cual todos salen reforzados.
Jussara y su marido Gastao Heberle llegaron a Ibiza en 1978 y desde entonces pasan la mayor parte del año en la isla.
Desde el principio, la pintora brasileña quedó subyugada los los motivos rurales que la rodeaban en la isla: campesinas, casas, animales, cosmos, la vida y los incorporó en su arte dentro de un estilo figurativo o realista mágico, como le gusta decir.

Entre los autores de los poemas y de los textos podremos encontrar a:

Archiduque Luís Salvador, Dieter Abholte, Walter Benjamin, Rolf Blakstad, J. Manuel Cardona, F. Guillermo de Castro, Antonio Colinas, E. Fajarnés Cardona, Raoul Hausmann, Gastao Heberle, Julio Herranz, Víctor Navarro, Josep Marí, J. Manuel Piña, Enric Planells, Mariano Planells, Pep Ribas, Vicente Ribas, Toni Roca, Dietmar Schönherr, J.Vicente Serradilla, C. Amanda Tur, Mariano Villangómez.

Los interesados pueden encargar el libro en esta web.