El estadi Lluís Companys tuvo ayer un tercio de entrada para ver el gran momento de la soberanía futbolística catalana. Su selección nacional se enfrentaba a Cabo Verde a la que ganó con desahogo (4-1). Para el año que viene ya deben estar haciéndose gestiones con Guinea Ecuatorial o cualquier otra potencia análoga. De un aforo de más de 56.000 espectadores se registraron 20.700, a pesar de que había precios políticos y era gratis para los niños.
La Vanguardia no da referencia del acontecimiento en su portada, aunque sí en la segunda página de la sección Deportes con el titular “Catalunya grita victoria”. Ayer hubo 15.800 espectadores menos que en el partido de 2011 frente a Túnez. En el de hace un año, frente a Nigeria, habían bajado en 6.534 espectadores. Donde se aprecia una tasa de deserciones uniforme en las tres últimas convocatorias. Con decir que ayer no fue ni siquiera Artur Mas,


