viernes, 27 de abril de 2012

El Gobierno balear está trabajando en una enmienda para que los vuelos Ibiza-Madrid sean considerados ‘Servicio Público’: supondrá la congelación de tarifas


El Govern prepara una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para que los vuelos de Ibiza a Madrid se consideren Servicio Público, como ya se ha hecho con los vuelos de Menorca en temporada baja y otra para la congelación de las tasas aeroportuarias, según ha anunciado este martes el conseller de Turismo, Carlos Delgado, en el Pleno del Parlament.

Delgado ha explicado -a preguntas del PSIB- que si bien cree que los PGE "no" conseguirán mejorar la conectividad entre las islas y la península, es "una buena noticia" que se haya mantenido el descuento del 50% para el transporte aéreo.
Así, ha dicho que "están preocupados, pero están trabajando en el tema" y además de la declaración de servicio público para Ibiza, se está preparando otra enmienda "relativa a la congelación de tasas aeroportuarias respecto al año pasado".
Además, Delgado ha avanzado que la "semana que viene se reunirá la Comisión Desarrollo de Rutas para canalizar las peticiones necesarias para la mejora de la conectividad aérea".

jueves, 26 de abril de 2012

El PSOE o la mentira de Estado; por Martín Prieto

Era previsible que el ex primer ministro islandés Geir Haarde fuera absuelto por llevar a la bancarrota a su país con el colapso bancario de 2008. No obstante, se le ha condenado por negligencia, aunque no cumplirá cárcel porque, si metiéramos a todos los desprolijos en prisión, se colapsarían las penitenciarías. Mucho más grave es que Rodríguez Zapatero, Rubalcaba y Elena Salgado nos hayan ocultado un déficit dos puntos y medio por debajo del 8.5%, como nos acaba de confirmar la Unión Europea. Decir mentiras constituye el único arte de la capacidad mediocre y el refugio de los hombres viles. Toda violación de la verdad no es solamente una especie de suicidio del embustero, sino una puñalada en la salud de la sociedad humana. Elena Valenciano (esa Rubalcabita), que se ha hecho rica pese a ser intelectualmente minusválida, incita al pueblo a que se arroje a la calle por los recortes del Gobierno, ocultando los desastres de la anterior Administración y negando la herencia heredada. Para Víctor Hugo, Satanás tiene como seudónimo la mentira y no hay cosa que más envilezca al hombre que la falacia, vicio feo, vicio vil, vicio abominable, vicio de los esclavos, de los espías y de los infames. González nos dio una socialdemocracia descafeinada. Zapatero encabezó el malhalado progresismo, y lo que ha quedado del PSOE no es un partido político sino una partida de embusteros del Estado despreciando el bien común. Mienten en lo de Obrero, Socialista y hasta en lo de lo Español. Son una fábrica de poder. Haarde se equivocó, pero no les leyó cuentos rúnicos a los islandeses. Pero es inconcebible que se pueda mentir recalcitrantemente sobre el déficit de una nación. A eso los socialistas siempre le han llamado contabilidad creativa.


La Razón

El fin de la adolescencia, de Victoria Prego en El Mundo




Se acabaron los paños calientes por conveniencia política. Se acabó el respeto reverencial a según qué axiomas nunca sometidos a revisión. Cristóbal Montoro ha debido de pensar que, con la Ley de Estabilidad Presupuestaria en la mano, lista para ser inmediatamente aplicada, había llegado el momento de hablar en crudo y desmontar un puñado de lugares comunes que han acabado por convertirse en dogmas. Por ejemplo, el de que a mayor autonomía, mayor eficacia. O el de que, si se independizaran de España, los problemas financieros de algunas comunidades autónomas estarían resueltos. Y en ese fregado se metió ayer -y con gusto, además- el ministro de Hacienda.
La verdad es que con los votos de su partido tenía de sobra para rechazar en el Congreso las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos, cosa que sucedió por la mañana, y para sacar intacta en el Senado la Ley de Estabilidad, cosa que sucedió por la tarde. Así que no tenía la menor necesidad de arremangarse y meterse en el campo de la doctrina. Pero lo hizo y, por el modo en que hablaba, se vio que desde hace mucho tiempo tenía ganas de entrar a ese trapo.
En el doblete de intervenciones que se marcó -porque intervino con energía en cada una de las Cámaras- llegó el ministro a ponerse castizo ante los defensores de las identidades zaheridas por las exigencias presupuestarias. «Levanten la mirada… No es el momento del ‘qué hay de lo mío’», les espetó.
Anécdotas al margen, lo que se está viendo estos días es un cambio profundo, y a mucho mejor, en la consideración pública que la Administración central hace de las comunidades autónomas y en la reacción a ese cambio de buena parte de sus responsables.
El Gobierno ha impuesto unas líneas básicas para las medidas de ajuste y recorte, es verdad. Pero se ha quedado ahí. Ahora son los gobiernos autonómicos -exceptuemos a Cataluña, que lo lleva haciendo más de un año- los que deben hacerse cargo de su plena responsabilidad. Es decir, los que tienen que decidir por sí mismos por dónde cortan y hasta dónde cortan. Y, de pronto, se han encontrado de bruces con que ahora son también ellos y no únicamente «Madrid», como ha sido siempre hasta hoy, quienes tienen que tomar decisiones desagradables: exactamente aquellas que están dentro de sus competencias, que son muchas y muy amplias. Que son ellos quienes deben optar y decidir a qué renuncian, a quiénes irritan, cómo lo explican y cuánto les cuesta en apoyos y en protestas cada una de sus decisiones.
Es la primera vez que los gobiernos de las comunidades se ven en la tesitura de tener que pagar un alto precio político por gobernar. Señalarán con el dedo al Gobierno por forzarles a los recortes, sí, pero suya será la responsabilidad de decir dónde meter la tijera. Con eso, han abandonado de golpe una adolescencia política que ha durado 30 años. Es que cargar con la responsabilidad de dar disgustos madura mucho. Ya somos mayores.

miércoles, 25 de abril de 2012

Una Cataluña sin Constitución


‘Pero para eso, para derribar ese gigante con pies de barro, una cosa es imprescindible, existe una condición necesaria y suficiente: que declaremos en público lo que pensamos en privado. Por eso, si somos ciudadanos, como reconoce nuestra Constitución, si no queremos dejar de serlo, estamos obligados a luchar contra la falta de libertad lingüística, contra la inmersión, por una escuela bilingüe’.
por Francisco Caja



Nos dicen, para justificar que nos priven desde la infancia de nuestra libertad lingüística: “Per un país de tots, una escola en català“. Entiéndase bien, exclusivamente en catalán. O sea, que para que el país sea de todos hay que excluir de la escuela, proscribirla, la lengua propia de más de la mitad de los ciudadanos catalanes y la lengua común de todos ellos y del resto de españoles.
El modelo lingüístico escolar que ha derivado el nacionalismo de ese trágala político de la escuela para todos a partir de la exclusión de la lengua propia de la mayoría de ciudadanos de Cataluña, la inmersión lingüística, es a todas luces incompatible con la democracia. Y es fácil, muy fácil, comprender por qué, nosotros, los demócratas que nos sentimos ciudadanos, que somos ciudadanos y que queremos seguir siéndolo, luchemos contra ese trágala de la inmersión lingüística y a favor de una escuela bilingüe.
Le llaman sistema de inmersión lingüística, pero basta detenerse un momento para advertir el carácter fraudulento hasta en el nombre. Si el sistema de inmersión es un sistema para

martes, 24 de abril de 2012

El mosaico, por Alfonso Ussía



El público del «Camp Nou» es muy disciplinado, y colabora con brillantez para que los graderíos del gran estadio se vistan con un impresionante mosaico. En el Bernabéu, ese prodigioso y lamentable espectáculo es imposible. Se ha intentado, pero el sentido individualista de los madrileños choca con la feliz mansedumbre colectiva de los catalanes. Los mosaicos en el Bernabéu no lucen, porque a la mitad de los espectadores se les olvida mostrar la cartulina, o deciden desde su libertad, que hacerlo es una majadería.
El pasado sábado, el público de Barcelona culminó, con admirable sentido del deber nacionalista, un mosaico

domingo, 22 de abril de 2012

La hora de la verdad para la UIB: ¿qué piensa hacer el Govern?


Antonio Alemany
  • La reforma de la Universidad española anunciada por el ministerio de Educación es, sin duda y en principio, una reforma importante, lógica y razonable que se basa en dos grandes ejes: primero, las tasas universitarias, cuyo incremento va aparejado a la eficiencia del estudiante muy en línea con las exigencias habituales en las buenas universidades del mundo occidental y, segundo, la necesidad de replantear la oferta de cada centro universitario en función de la demanda real. La gran incógnita radica en que es cada comunidad autónoma la que evaluará la pertinencia de las medidas anunciadas por el Ministerio, obrando en consecuencia. La pregunta es obligada: ¿qué hará la UIB y que hará el Govern con la UIB?
  • De entrada, hay que preguntarse si el Govern tiene criterio formado sobre tan importantes cuestiones puesto que es el que tiene la competencia y poder para ejecutar la reforma propuesta por el Ministerio. Lo más probable es que no tenga ni idea sobre el particular y lo más probable es que se sacuda de encima la responsabilidad y traslade a la UIB la tarea de su autorreforma con lo cual las buenas intenciones del Gobierno de la Nación serán papel mojado. Si esto ocurriera, se habría perdido la oportunidad de reformar una institución de capital importancia educativa, económica y social para nuestra tierra. Estaríamos ante una lamentable elusión de responsabilidades y ante la pérdida de una oportunidad de oro para racionalizar- y eliminar- no pocos “malos usos” de nuestra institución universitaria.
  • En buena teoría el Govern debería comenzar por auditar a la UIB, en el doble plano económico y docente, los costes y la real entidad de la oferta de estudios. Es el Govern, con la Universidad y no la Universidad con el Govern, el que debe pilotar los nuevos aires de reforma que han sido planteados. Entre otras razones porque si es la UIB la que asume su reconversión de hecho en solitario ya podemos anunciar desde ahora que la endogamia, el carácter de huis clos de la institución y la excusa de la autonomía universitaria justificarán elmás de lo mismo. Y para este viaje no hacen falta estas alforjas.
  • ¿Cuántos departamentos universitarios se justifican por el número de discentes matriculados? ¿Cuántos departamentos tienen más “jefes” que “indios”, por ejemplo, el departamento de Filología Catalana? ¿Cuántos profesores “paracaidistas” han aterrizado en la UIB por la vía del Rector de turno amigo? ¿Cuál es el nivel de investigación- excepción hecha de los brillantes trabajos de doctor Grases y asimilados así como unos cuántos-pocos- profesores de Derecho? ¿Qué papel juegan las “tribus endogámicas” que cierran de hecho el acceso y promoción de los profesores que no pertenecen a la “tribu”?
  • Todas estas cuestiones no las van a abordar “ de oficio”- con las excepciones de rigor, que las hay- las actuales estructuras docentes de la UIB porque nadie tira piedras contra su propio tejado. La “papeleta” es para el Govern de esta comunidad autónoma. Será interesante averiguar qué dice y qué piensa sobre el particular el ejecutivo del señor Bauzá. Si es que dice y piensa algo sobre tan importante cuestión.