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lunes, 31 de marzo de 2014

Caso GPS Ferré acepta una condena de siete años de cárcel y una multa de 11 millones de euros

La fiscalía pedía, en un principio, una condena de 81 años para Ferrer - Josep Oller, su asesor, ha sido condenado a catorce meses de cárcel

Fernando Ferré, hoy en los juzgados de Ibiza. 
    Fernando Ferré, que fue dueño de la mayor compañía hotelera de Ibiza, el Grupo Playa Sol, ha admitido hoy un fraude continuado a las haciendas estatal y autonómica y que vulneró los derechos de trabajadores y ha aceptado cumplir una condena de cárcel de 7 años y pagar de forma solidaria 22 millones de euros.
    Ferré, que llegó a gestionar en torno a 15.000 camas y provocó uno de los mayores concursos de acreedores de los últimos años, ha pactado con las acusaciones para reducir en 74 años la pena inicialmente solicitada por la Fiscalía en el juicio celebrado esta mañana en Ibiza.
    La negociación del acuerdo se ha prolongado durante toda la mañana por la dificultad planteada por el hecho de que Playa Sol está inmerso en un concurso de acreedores, ya que la administración judicial ha intentado aminorar un posible impago de la sanción económica a Ferré en calidad de responsable subsidiaria.
    El pacto, que tendrá que ratificar el juez que gestiona el concurso de acreedores, establece penas que suman 7 años de cárcel, más 11 millones de euros de multa y otro tanto en concepto de responsabilidad para Ferrer, que deberá afrontar esta última cantidad de forma solidaria con el otro acusado, su ex asesor fiscal Josep Oller, que ha sido condenado a 14 meses de prisión y una multa de 11 millones de euros.
    Finalmente, el Grupo Playa Sol, responderá como responsable subsidiario de los 11 millones de euros impuestos en concepto de responsabilidad civil si los dos acusados no pueden hacer frente a esta

    Caso GPS: El catalán Fernando Ferré Cardó, ante el juez cuatro años después

    El empresario se enfrenta a una petición de 81 años de cárcel en un juicio que se inicia hoy y está previsto que dure hasta el viernes - El fiscal se queda encerrado en el ascensor de los Juzgados de Ibiza

    El 31 de mayo de 2010, Ferré abandonaba esposado y custudiado por policías las oficinas del Grupo Playa Sol. 
    El Juzgado de lo Penal número 2 de Ibiza celebra desde hoy y hasta el viernes el juicio por el denominado caso Grupo Playa Sol (GPS), en el que la Fiscalía pide una condena de 81 años y 7 meses de prisión para el empresario Fernando Ferré Cardó, propietario del grupo hotelero, que gestiona 10.000 camas. Cuatro años después de su detención, en mayo de 2010, uno de los empresarios más polémicos de la historia de la hostelería pitiusa se sienta en el banquillo de los acusados.
    La jornada ha comenzado de forma accidental ya que fiscal, Pedro Horrach, se ha quedado encerrado esta mañana en el ascensor de los Juzgados de Ibiza.
    La acusación pública solicita de 14 años y 5 meses de prisión para el asesor fiscal Josep Oller, quien junto a Ferré será juzgado por 14 delitos contra las haciendas públicas estatal y autonómica por presuntos fraudes de los impuestos de sociedades, transmisiones e IVA, así como por fraude en las retenciones sobre el rendimiento del trabajo.
    También se les juzgará por varios delitos contables, falsedad documental y contra los derechos de los trabajadores y por haber reclutado a trabajadores extranjeros con contratos en sus países de origen

    viernes, 1 de febrero de 2013

    El fiscal pide 81 años de cárcel para un hotelero catalán por catorce delitos fiscales


    Anticorrupción acusa al empresario ibicenco Fernando Ferré de crear un gigantesco entramado societario para defraudar a Hacienda

    Patricio Candía

    El empresario hotelero Fernando Ferré, en una declaración ante el juez de Eivissa.

    02-06-2011 | Marco Torres


    La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado un total de 81 años de cárcel para el empresario ibicenco Fernando Ferré por crear un «entramado societario» integrado por 301 empresas con el objetivo de «eludir sus obligaciones fiscales», señala el escrito de acusación que firma el mismo fiscal que investiga a Iñaki Urdangarin en el 'caso Nóos', Pedro Horrach.
    Ferré habría cometido hasta catorce delitos fiscales en el desarrollo de sus actividades al frente del Grupo Playa Sol (GPS), gestionada por administradores judiciales desde el inicio de la 'operación Trueno' en Eivissa. Horrach pide a Ferré y a su asesor fiscal Josep Oller que constituyan una fianza

    miércoles, 9 de mayo de 2012

    Ibiza, la segunda ciudad del mundo que más ha subido sus hoteles

    EUROPA PRESS Ibiza, con un 19%, es la segunda ciudad del mundo -tras Muscat, en Omán- con mayor subida de precios en 2011, según indican datos del Índice de Precios Hoteleros (HPI) de Hoteles.com, quien ha recalcado que, mientras que en el resto de España los precios se mantienen "estables", Baleares "presenta subidas en todas sus localidades".

    En este sentido, el portal de internet ha situado el precio medio por noche en España en 83 euros, frente a los 108 euros de Ibiza o, por ejemplo, los 97 euros de media que cuesta alquilar una habitación en Palma de Mallorca que, durante 2011, sufrió un aumento en este aspecto del 11% con respecto al año anterior.

    Asimismo, pese a que algunas localidades como Alcúdia han registrado descensos moderados en torno al 4% respecto a 2010, otros municipios como Calvià "han seguido la senda de aumento de precios de la comunidad alcanzando un 9% más" que en 2010.

    Hoteles.com ha analizado que este incremento de tarifas se traduce "en un notable repunte del sector hotelero de las islas que volvió a registrar sus cotas más altas de ocupación el pasado verano" y -en esta ocasión- "las revueltas de la denominada Primavera Árabe también influyeron directamente en la economía balear gracias al desvío de un importante flujo de turistas a las islas".

    sábado, 7 de agosto de 2010

    UPyD relaciona la corrupción y el declive del turismo balear


    Las informaciones que durante estos días están apareciendo del sumario del escándalo del IBATUR reflejan el abuso y el mal uso que se ha venido haciendo del dinero público destinado a la promoción turística. 
    Resulta muy triste comprobar, en vista del declive en el que anda sumido el turismo balear, nuestro principal pulmón económico, el modo en que los gobernantes del PP durante la pasada legislatura y los de UM –con el beneplácito del Pacte- en la actual presuntamente han malversado unos dineros que tenían que destinarse fundamentalmente a proyectar nuestra imagen turística en el exterior. 

    La corrupción ha afectado tanto a IBATUR como a INESTUR, los dos institutos turísticos hasta hace poco, demostrándose que a los partidos tradicionales, desde el PP hasta el conglomerado del Pacte, no les importa arruinar cualquier buena idea para hacer un uso torticero de ella si ello

    domingo, 1 de agosto de 2010

    La mentalidad pequeñita que critica la proyección internacional de nuestros hoteleros, por Antonio Alemany

    Mallorca es una potencia mundial en hostelería gracias a la formidable expansión internacional de nuestros hoteleros que enlazan, puesto a buscar antecedentes históricos, con aquellas épocas en que Mallorca tenía abiertos consulados prácticamente por todo el mundo occidental conocido. Curiosamente, esta expansión internacional, provoca, especialmente en los ámbitos de la izquierda y del catalanismo, reticencias, criticando que los hoteleros en lugar de invertir allende los mares lo que deberían hacer es invertir aquí.

    Sorprende que, a estas alturas de la globalización y aunque no existiera la globalización, surjan estas pedestres críticas propias de mentes pequeñitas que muestran, además, un supino desconocimiento de elementales leyes económicas.  De entrada, ¿invertir aquí, dónde? Sólo a algún insensato despistado puede ocurrírsele semejante dislate habida cuenta la inseguridad jurídica, el realganismo de los políticos de turno y, en el fondo, el odio solapado hacia todo lo que suponga progreso y expansión.

    El que nuestro sector hotelero se haya internacionalizado debería ser motivo de orgullo y de parabienes. Se está exportando un know how reconocido mundialmente, se crean excedentes empresariales que permiten la inversión aquí- la aventura de Barceló con el Hotel Formentor no sería posible sin su condición de multinacional- se generan puestos de trabajo y posibilidades de inversión para mallorquines y empresas mallorquinas en todo el orbe, y la presencia de hoteles mallorquines por todo el mundo son una ventana de Mallorca al exterior. El pecado capital más feo es el de la envidia. Bajo estas críticas recurrentes sólo hay envidia ante la excelencia y el triunfo ajeno. Todo, en efecto, muy pequeñito.

    viernes, 2 de julio de 2010

    En libertad el hotelero catalán Ferré

    El administrador del Grupo Playa Sol (GPS) de Ibiza, el hotelero Fernando Ferré, ha sido puesto hoy en libertad por el juez instructor de la "operación Trueno" a petición de la Fiscalía Anticorrupción, después de pasar alrededor de un mes en prisión, según han informado fuentes jurídicas.
    Ferré ingresó el 3 de junio en prisión por orden del juez después recibir el alta del hospital en el que se encontraba tras ser detenido en la 'operación Trueno', en la que está acusado por un fraude fiscal de 14,5 millones de euros.
    Al empresario, defendido por Gabriel Garcías, se le imputa un delito fiscal, otro de fraude y un delito contra los derechos de los trabajadores.
    La Fiscalía pidió al titular del juzgado de instrucción número 4 de Ibiza que dejara en libertad a Ferré, a lo que finalmente el juez ha accedido hoy, aunque con la imposición de varias medidas restrictivas de no acercarse a sus empresas ni comunicarse con sus empleados, han indicado las mismas fuentes.
    El empresario compró cuarenta hoteles en Ibiza, Mallorca y Praga por valor de mil millones de euros.
    Según la Agencia Tributaria, el grupo hotelero GPS, que explota más de diez mil camas, tiene un volumen de negocios cercano a los 36 millones de euros anuales, pero no ingresó cuota alguna correspondiente al Impuesto de Sociedades ni al IVA.
    Para eludir la tributación, de acuerdo con la información facilitada por Hacienda, GPS usaba más de trescientas sociedades diferentes a las que cambiaban constantemente de domicilio con el objeto de dificultar la adjudicación del beneficio empresarial a cualquier sociedad.
    Según la investigación, el hotelero Fernando Ferré, de 66 años, habría defraudado cuotas que superarían los 7,5 millones de euros en el Impuesto de Sociedades y de 7 millones de euros en el IVA.
    Durante esta operación también fue detenido el hijo de este empresario, Fernando Ferré Garnacho, quien fue puesto luego en libertad a la espera de ser citado a declarar por el juez.

    Efe, vía El Mundo.

    sábado, 5 de junio de 2010

    Operación Trueno. El imperio de Ferré nació en 1974 con una planta envasadora de agua


    El empresario catalán arruinó Aguas de Benirràs y una distribuidora de alimentos y bebidas antes de embarcarse en su frenética compra de hoteles a mediados de los años 90




    IBIZA | JOAN LLUÍS FERRER «Natural o con gas, beba Agua Benirràs». Este era el lema de la primera empresa conocida que Fernando Ferré Cardó puso en marcha en Ibiza –Aguas de Benirràs– en aquel lejano 1974, cuando el entonces treintañero catalán llevaba unos años residiendo en la isla y ya apuntaba las maneras poco ortodoxas que le acabarían llevando a la cárcel mucho después. Entonces, cuando aún faltaba un año para que muriera Franco, el Ministerio de Industria declaró como aguas «minero-medicinales» las que manaban del manantial Can Salvador, una finca cercana a Sant Miquel, y dos años después, en 1976, recibió la declaración de utilidad pública.

    Tanto si logró esos reconocimientos de forma limpia como si fueron el resultado de sus habituales estratagemas, lo cierto es que un buen número de mujeres de Sant Miquel fueron empleadas en la planta embotelladora instalada en una nave situada en el kilómetro 2 de la carretera de Santa Eulària, en el municipio de Vila. Testigos de aquella época relataron ayer que las autoridades locales descubrieron que, en realidad, Ferré envasaba agua procedente de la red del Ayuntamiento de Ibiza. Personas que trabajaron en aquel momento con Ferré no recuerdan este episodio, pero no se atreven a descartarlo porque «encajaba perfectamente con el personaje».

    Aguas de Benirràs dio lugar inmediatamente al Cash Benirràs (Benirràs de Alimentación SA), dedicado a la distribución de alimentos y bebidas y que tenía una gran actividad y un elevado movimiento económico. Era el principio de los años 80 y entonces sólo había tres grandes empresas de distribución en la isla: Exclusivas Miró, Bodegas del Puerto y Cash Benirràs.

    Aguas de Benirràs, entretanto, se convertía en Venitel (Aguas de Montaña SA). Pero en los primeros meses de 1984 tanto el Cash como la embotelladora de agua se fueron al garete y presentaron suspensión de pagos, «dejando a mucha gente colgada», tanto trabajadores como proveedores, puesto que ya entonces Ferré tenía la costumbre de pagar a bastante largo plazo. «Con él todo era muy complicado. Un negocio que podría ir bien, con él se transformaba en una locura. El sistema de trabajo consistía en mucha presión, improvisación y descontrol», agrega este ex empleado de aquellas primeras empresas.

    Por aquel entonces, Fernando Ferré ya hizo sus primeras incursiones como hotelero, con la ayuda de otros empresarios de la isla, que luego acabarían enfrentados con él. El primer establecimiento turístico que montó Ferré fue el Hotel Playa Sol –de ahí el nombre del futuro imperio–, situado en es Viver. Casi a continuación creó el Playa Sol II, justo al lado.

    Y entonces, hacia 1985, se abre un paréntesis en la vida de Ferré Cardó por lo que se refiere a su relación con Ibiza. Abandona la isla, se desentiende de sus anteriores actividades aquí y no regresará hasta principios de los años 90. Fue a su vuelta cuando Ferré adquirió el perfil con el que ahora se le conoce, empezando a comprar hoteles de manera compulsiva. Algunos de sus colaboradores se preguntaban «de dónde sacó el dinero si cuando se fue de Ibiza estaba muerto económicamente», y no descartan que durante su estancia fuera de la isla «pasara algo» que determinó sus futuras actuaciones.

    Se configura el Grupo Playa Sol

    Sea como sea, empezó a configurarse el actual Grupo Playa Sol con la compra de hoteles en ses Figueretes, Platja d´en Bossa, Sant Antoni y la bahía de Portmany. El primero en ser adquirido fue el Palau, en ses Figueretes, mientras que en Sant Antoni compró el Montblanc (ahora llamado Hotel del Mar), el Monterrey, el Catalina o el Coves Blanques (ahora Central City), todos ellos en la segunda mitad de los años 90. La patronal del sector, tradicionalmente liderada por la cadena Doliga –ahora Fiesta Hotels–, empezó a inquietarse y vio amenazado su hegemonía. «Mirad que Ferré ya tiene miles de camas», avisó un buen día el entonces jefe de la Federación Hotelera a un periodista. De repente, el ´hotelero-pirata´, como ya se conocía a Ferré, se había hecho con 5.000 camas y era el tercer grupo del sector en Ibiza, sólo por detrás de Fiesta Hotels (con 10.000 entonces) y Sirenis, con 5.500. Era el año 2004. Pero bastaron seis años más para convertirse en el primer grupo, con casi 15.000 camas, un 20 por ciento del total insular. De la noche a la mañana, el hotelero-pirata se había convertido en el rey.

    El primer conflicto que apareció como noticia tras su regreso a Ibiza data de 1999, cuando Ferré realizó obras ilegales en los apartamentos Pimar, de Port des Torrent. En 2002 el Consell ordenó el cierre de dos hoteles de ses Figueretes, el Panoramic y el Tropical Garden; en 2008 decretó la clausura de los hoteles San Remo, Mare Nostrum y Catalina, y en 2009 ordenó cerrar el Club Marítimo y el hotel Central Playa. Todos ellos siguen funcionando gracias a una cascada de recursos judiciales que le han permitido sortear estas disposiciones de clausura.

    El reguero de denuncias que dejó Ferré tras de sí en la última década es espectacular: obreros hacinados en sótanos, en áticos bajo un simple cobertizo, en barracones..., horarios tercermundistas, ausencia de contratos legales, semanas enteras sin un día libre, órdenes despóticas y amenazas, impago de salarios...

    Como consecuencia de las denuncias de los sindicatos y la acumulación de actuaciones ilegales, Fernando Ferré fue detenido el 3 de febrero de 2006 tras una redada de la Policía Nacional, que descubrió en una de sus obras a más de treinta trabajadores extranjeros sin residencia legal en España. Ferré fue condenado por ello en noviembre de 2009 a dos años de cárcel, aunque eludió la prisión por carecer de antecedentes penales. Para entonces, el fundador del Grupo Playa Sol ya había recibido una sanción –aún recurrida– de cuatro millones de euros por contratos irregulares.

    Nada de esto inquietó al hotelero catalán, que se jactaba de ser invencible ante sus subordinados. Pero en silencio, la maquinaria del Estado hacía ya tiempo que le vigilaba desde todos los ángulos. El viernes, 28 de mayo, un despliegue policial y judicial como nunca se había visto en Ibiza le paró los pies de forma definitiva. Hoy duerme ya en la cárcel.

    Diario de Ibiza
    Foto J.A. Riera

    viernes, 4 de junio de 2010

    Operación Trueno Fernando Ferré: De la granja del molino al imperio hotelero


    Los vecinos del empresario en su pueblo natal, Santes Creus, aseguran que veían venir su detención. Su círculo más cercano le define como «un trabajador incansable» y asegura que nunca se rodeó de lujos



    IBIZA | FERNANDO DE LAMA «Es veia venir» es el comentario más repetido estos días en Santes Creus, la localidad en la que nació Fernando Ferré en 1943, un pueblecito de un centenar de habitantes que creció a partir del siglo XVIII en los alrededores del monasterio cisterciense que le da nombre, tras la desamortización de Mendizábal. La detención de su ex vecino en Ibiza acusado unos delitos multimillonarios de fraude fiscal, fraude a la Seguridad Social y blanqueo de capitales es la comidilla del pueblo, que devora las noticias que aparecen en la edición digital de Diario de Ibiza. «No es extraño, es un pueblo pequeño y nos conocemos todos», dice una vecina.

    Santes Creus vive de la agricultura, sobre todo viñas, y de los 100.000 visitantes anuales que recibe el monasterio del siglo XII, Monumento Nacional desde 1921 y situado en la ruta del románico catalán. Está en la comarca del Alt Camp, en Tarragona, a 30 kilómetros de la capital, a la orilla del río Gaià. Precisamente junto a sus aguas comienza la historia del hotelero. Su padre, Fernando Ferré, que fue alcalde franquista del pueblo, regentaba la granja del molino. La familia vivía del huerto, los animales y criaba castores en el río «por gusto, sin intención de venderlos», dice otro crucense.

    Ferré es todo un personaje en el pueblo, al que suele acudir cada año a pasar unos días de vacaciones o a disfrutar de calçotades con sus amigos. No en vano, el valle del Gaià es tierra de calçots y el propio empresario ha cultivado estas cebollas en sus terrenos.

    Sus propiedades se han multiplicado en los últimos años. La carrera por conseguir más hoteles en Ibiza se ha repetido con las tierras de su pueblo. «Calculábamos que a este ritmo en diez años se iba a quedar con todos los alrededores del monasterio», afirma un vecino, que dice que a veces pagaba sus compras con bolsas de basura llenas de billetes. Una parte de ellos fueron adquiridos a la familia De Mora y Aragón, la de la reina Fabiola y su hermano playboy, Jaime, que se hizo con ellas tras la desamortización.

    La principal joya de Ferré es su casa, la de l´Hort Gran, en el huerto en el que los monjes cultivaban sus alimentos y que ahora permanece baldío después de que durante años se lo limpiara un payés de la zona. Es una casa del siglo XII enclavada en el mismo recinto del monumento –para acceder a ella hay que atravesar la arcada principal– que compró hace años, cuando ya estaba instalado en Ibiza.

    Rumores y especulaciones. Los vecinos se hacen muchas preguntas: ¿para qué tantas tierras que han sido explanadas pero no explotadas?, ¿por qué se instalaron sistemas de riego que no se usan?... Y la principal: ¿cómo es posible que un joven que salió del pueblo «con una mano delante y otra detrás» haya podido construir un imperio hotelero en Ibiza? «El dinero no cae del cielo –asegura uno– y no parece que eso pueda hacerse de forma honrada». Muchos especulan y hablan de que pueda estar detrás la mafia marsellesa o el padrinazgo de un conocido empresario ibicenco. Conjeturas que ahora investiga la Justicia. Aseguran sentirse extrañados: «Nos sabe mal, porque al fin y al cabo es un señor del pueblo y estas cosas una no se las desea a nadie», sentencia una vecina que dice conocerle poco. En el pueblo es conocido por el apodo de ´l´Estimat´, por su costumbre de poner la mano en el hombro de la persona a la que se dirige y empezar la conversación: «Mira estimat».

    Desembarco en Ibiza. Ferré llegó a finales de los 60 a Ibiza, donde ya estaban instalados amigos de su familia, y comenzó a trabajar como vendedor, algunos dicen que de productos para hoteles, otros que de vinos y aceites. A principios de los 70 montó su primer negocio en la isla, la embotelladora ´Agua de Benirràs´, que fue declarada de utilidad pública en el 76. Un hombre que le conoció en esa época le define como «ambicioso, vivo y con pocos escrúpulos. Ya desde el principio siempre andaba en el límite de la ley y haciendo chanchullos».
    Entre sus conocidos hay una frase que se repite constantemente: «Empezó con un bloque de apartamentos y mira...». Lo cierto es que en treinta años, y sobre todo en la última década, las banderas con los colores azul y amarillo del Grupo Playa Sol han ido coronando establecimientos hoteleros de Platja d´en Bossa, Talamanca, Cala de Bou, Sant Antoni, etc. Cuentan que el propio Ferré ha supervisado su instalación.

    «Un ´crack´». Un ex directivo de GPS le define como «un crack». «Es todo un personaje, con un gran carisma, muy inteligente y con un gran poder de convicción, siempre para beneficiarse». Para ilustrar su frase cuenta cómo sus primeros hostales siempre estaban llenos porque era él mismo el que iba a buscar a los turistas al puerto. Sin hablar idiomas se hacía entender y conseguía que acabaran en su establecimiento.
    Sobre este poder para convencer a los demás circulan varias leyendas. Una cuenta que en una ocasión le paró la Guardia Civil por ir hablando por el móvil mientras conducía y él les echó tal bronca a los agentes por detener a un empresario que estaba trabajando para traer la prosperidad a la isla que le dejaron marchar. Otra asegura que se coló en el estreno londinense de ´Titanic´, al que asistía la Reina de Inglaterra, pasando por delante del servicio de seguridad «extendiendo las manos, como si fuera un hombre poderoso».

    «Hay muchas de éstas –dice el ex directivo– y vete a saber si son ciertas. Pero no me extrañaría, porque tiene una cara impresionante y es un tío muy divertido, con unos golpes que te partes de risa». «Yo no le voy a defender –continúa–, ha cometido muchas irregularidades, ha tenido a trabajadores sin asegurar, en sus hoteles no quería a trabajadores españoles porque reclamaban sus derechos. Yo creo que disfruta con las ilegalidades que comete, le motivan. Por otra parte, ha dado trabajo a mucha gente, conoce a todos sus empleados por su nombre y siempre ha sido generoso con los buenos trabajadores».

    Campechano y agarrado. El empresario no tiene estudios, «nunca ha tocado un ordenador», dice un empleado, pero es consciente de su carisma y lo ha utilizado en sus negociaciones, tanto con los turoperadores, a los que trataba con una extrema amabilidad, como con los hoteleros que le han vendido sus establecimientos. Se dice que los convencía poniendo por delante una jugosa cantidad de dinero en efectivo y aplazando el resto de la compra.

    Los relatos de sus conocidos están llenos de luces y sombras. Hablan de él como un tipo «campechano», un trabajador incansable, y le pintan como una persona muy agarrada, «hiperahorradora», afina uno. «A las seis de la mañana estaba en el tajo y a las doce de la noche, también –explica un colaborador–. Y no le importaba que le llamaras a las tres porque no había alojamiento para un cliente. Te lo resolvía y te agradecía que le hubieras llamado». «Estaba encima de todo, hasta el más mínimo detalle –insiste otro–. Te podía llamar a las once de la noche porque había una luz encendida en una terraza que debería estar apagada». Todos coinciden en que no había decisión que no pasara por él, que hacía y deshacía en el grupo a su antojo, «como un emperador».

    También destacan su capacidad para implicar a sus empleados en el trabajo, siempre terminaba sus arengas con un «endavant majo» y una palmadita. «Iba a los hoteles que estaban en reformas y no se le caían los anillos si se tenía que poner a echar palas de cemento en una hormigonera para acelerar la faena –cuenta uno de sus ex directivos–. Y su mujer igual. Si se tenía que poner a fregar suelos antes de la apertura de un hotel, lo hacía».
    Pese a haber adquirido en los últimos diez años 40 hoteles valorados en mil millones de euros tampoco presumió nunca de lujos. Conducía un Volkswagen Golf, un viejo 4x4 o un Nissan Micra y vive en un chalet cómodo pero sencillo de Sant Jordi.
    Los periodistas especializados le recuerdan en las ferias de turismo rodeado de una cohorte de jóvenes ejecutivos trajeados, pero ahí también aplicaba sus estrictas medidas de hiperahorro: viajaban en clase turista, cuando iban a Fitur se alojaban en un hostal de la calle Fuencarral y siempre que era posible se movían en autobús o en metro. Nada de taxis a no ser que fuera absolutamente necesario. Le gustaba contratar a directivos mallorquines porque decía que conocían muy bien el negocio de la hostelería.

    Sanciones y condenas. Durante los últimos años siempre ha estado rodeado de polémica y conflictos. La conselleria de Turismo le ha sancionado en diferentes ocasiones por tener hoteles abiertos sin licencia de actividad o incumplir las medidas de seguridad y ha sido condenado por delitos contra los derechos de los trabajadores. El Consell ha ordenado clausurar alguno de sus hoteles, pero siempre ha encontrado resquicios legales para mantenerlos abiertos.

    Su peor año fue 2009. En enero la Inspección de Trabajo le impuso multas por valor de casi cuatro millones de euros por emplear a falsos autónomos y contratar de forma irregular a 300 trabajadores checos, rumanos y polacos a través de una empresa de trabajo temporal checa de su propiedad. Los tenía hacinados en habitaciones de hotel en condiciones infrahumanas. En noviembre fue condenado a dos años de prisión por la contratación irregular de trece trabajadores para hacer obras en los hoteles San Remo y S´Estanyol de Cala de Bou. Una sentencia que no cumplió por no tener antecedentes penales pero que pesará como una losa en el proceso actual.

    A pesar de los reveses no cambió de rumbo. La semana pasada, tras conocerse su detención, varias empleadas llamaban a Diario de Ibiza para denunciar que dormían en un sótano de un hotel de Cala de Bou en varias habitaciones llenas de literas junto a 80 compañeros más.
    La Federación Hotelera pitiusa, a la que Ferré nunca ha querido pertenecer, ha denunciado en repetidas ocasiones las irregularidades, los sindicatos le han atacado, las administraciones le han sancionado y los juzgados le han condenado, pero Ferré ha seguido su camino. Las personas consultadas se hacen muchas preguntas sobre el caso: ¿Qué ha fallado en el sistema para que el empresario haya llegado hasta esta situación? y, sobre todo, ¿quién protege a Fernando Ferré y de dónde salía el dinero que manejaba?

    Diario de Ibiza

    miércoles, 2 de junio de 2010

    UPD pide un sistema de clasificación hotelera única para toda España


    UPyD considera "absurda" la falta de un único sistema de clasificación hotelera en España


    La descoordinación autonómica impide a España participar en las decisiones de la Hotelstars Union · Los "nacionalismos miopes" perjudican a la industria turística · El Govern debería liderar la armonización "por motivos evidentes"


    Ante la demanda de un único sistema de clasificación hotelera que permitiera conocer las características del hotel en que los clientes iban a alojarse, la Directiva Bolkenstein impuso un plazo para que los estados europeos promulgaran leyes nacionales en ese sentido. El 28 de diciembre de 2009 expiró dicho plazo.


    Como recuerda Juan Luis Calbarro, portavoz en Baleares de Unión Progreso y Democracia (UPyD), el comité de expertos de HOTREC (lobby europeo de la industria hotelera), del que la CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos) es miembro, elaboró hace meses los '21 principios para la creación y/o revisión de sistemas de clasificación hotelera

    jueves, 19 de noviembre de 2009

    Fernando Ferré, condenado a 2 años de cárcel, pero no los cumplirá

    El empresario Fernando Ferré ha sido condenado a dos años de prisión y a pagar 22.800 euros en el procedimiento abierto contra él por la contratación irregular de trece trabajadores para llevar a cabo diversas obras en los hoteles San Remo y S´Estanyol de Port des Torrent. La condena, acordada entre las acusaciones pública y particular y su abogado defensor, ha supuesto una importante rebaja respecto a la pedida inicialmente, que ascendía a diez años de cárcel. El empresario, que ya ha indemnizado a todos los empleados con 6.000 euros a cada uno, no entrará en prisión por carecer de antecedentes penales.
    Leer toda la información en Diario de Ibiza

    miércoles, 18 de febrero de 2009

    El Govern socialista pone miles de plazas hoteleras en el mercado


    Observo que hay muchas frases de falso aliento. Es lo que podríamos llamar voluntarismo. Pero en economía no se arreglan las cosas por mucho repetir un mantra o un lema promocional.
    Tampoco ayuda hundirse en el nihilismo y disolverse en un mar de pesimismo.
    De todas formas según mi opinión no hay porque despegarse de la realidad, y la realidad es cruel.
    Si alguien me sigue leyendo es porque sabe que intento decir la verdad, al menos la parte de verdad que yo conozco; soy incapaz de repetir los soplos redichos de optimismo de Joan Serra Mayans, de Xico Tarrés o de Tomás Méndez o de algunos directivos de banca.
    Yo valoraría más acciones concretas que eslóganes o tópicos de entrenador desubicado. Aprecio a Tomás Méndez, que tantos años ha enseñado en nuestra escuela de Turismo y cuya experiencia comienza a ser ya un buen activo del gobierno.

    Pero cuando dice que la crisis es una buena oportunidad para revalorizar la imagen de las islas, la hostelería y la oferta turística está brindando al sol. No por desatino en el diagnóstico, sino que por una carencia política de su propio gobierno, y cuando el Govern ha diagnosticado, lo ha hecho con carácter recaudatorio, no en mejorar la oferta turística.
    El Govern Antich comienza a ser como un boxeador sonado, que no da una con sentido. Nos dirán, paciencia, hay que darle tiempo. Ya no hay más tiempo: se ha pasado de la ecotasa (un invento nefasto de la derecha de Cañellas, que aplicó esta izquierda sin brújula) a esta especie de Ley Estropajo mediante la cual los hoteles de Baleares podrán aumentar su categoría acrecentando un diez por ciento de plazas o de edificabilidad.
    Esta medida urgente, imagino que un decreto ley, puede poner en un año el diez por ciento de 300.000 plazas turísticas, es decir, 30.000 plazas en el mercado baleárico. Que alguien me corrija y me diga que exagero, porque la cifra me suena a astronómica. Hay muchos países europeos que no tienen 30.000 plazas turísticas y ahora mismo me gustaría saber cuántas tiene Madrid, por ejemplo.
    Esta locura tendrá unos efectos recaudatorios importantes. Pero si quiere más dinero el Gobierno Antich que adelgace la orgía de asesorías, externalizaciones, informes muy sospechosos, protocolos y derroche en general. No lo hará ya, claro, de manera que la cabalgata a la locura del gasto seguirá con cargo a los recursos y a la naturaleza.
    Si es cierto que Ibiza dispone de 88.000 plazas hoteleras, se supone que el año que viene habrá 8.800 más compitiendo en el mercado. Acepto que la mía es una exposición esquematizada, pero se trata de hacer patente la insoportable tendencia de los políticos al disparate. Todo por la pasta.
    Todo contra la calidad de vida de nuestras islas.

    miércoles, 28 de enero de 2009

    Los hoteleros de Ibiza exigen encararse a los problemas históricos y luchar contra la inseguridad ciudadana


    Los hoteleros buscan un papel en la crisis es mi artículo de hoy en Diairo de Ibiza.


    Leo que los hoteleros exigen soluciones a los problemas históricos de Ibiza, lo cual dicho en abstracto no significa gran cosa. Sinceramente yo pensaba que se referían a la carencia o desgaste intolerable de las infraestructuras (estación marítima, aeropuerto, taxis, sanidad, aparcamientos, etc.) pero veo que se refieren de manera muy concreta a la inseguridad ciudadana, lo cual me lleva a pensar que uno de los problemas históricos de Ibiza son algunos hoteleros.
    Me refiero a un tipo de hotelero que abre los cuatro meses punta y atiborra hoteles obsoletos que ya debieran de haber sido clausurados o puestos fuera de la circulación. Ya casi todo en Ibiza ha conseguido el escalón más bajo.
    ¿Es insegura Ibiza? Bueno, parece que tiene una animadísima vida subterránea donde es muy recomendable pagar las facturas si no quieres verte envuelto en un tiroteo en plena calle o ser disparado en la terraza de un restaurante de San José, o recibir una paliza programada con mando a distancia.
    Pero los hoteleros no se refieren a esto. Y en este sentido les doy la razón. Todo el mundo ha firmado un pacto de silencio para seguir contando el cuento de la paz y la tolerancia de Ibiza, pero las raterías y los pequeños delitos de Ibiza (de Formentera lo ignoro todo, pero imagino que no siguen el carril con la imaginativa picaresca italiana) han aumentado de forma prodigiosa. Las estadísticas que nos sirven las autoridades del ramo son inservibles, también ésas.
    La lógica de las cosas nos explica sin ambages la situación; en un sitio donde se consume y se abusa tanto de tantas drogas distintas es casi obligado que todo un submundo se adhiera y saque sus beneficios al margen de toda regla. De manera que tienen razón los hoteleros, pero no recibirán ninguna ayuda, ni habrá refuerzos ni se solucionará nada.
    Incluso el aparatoso Moratinos ya estaba animado a enviar a la guardia civil… a Gaza. Esta gente del gobierno no entiende otra cosa que no sea la propaganda o directamente el chantaje (por ejemplo, de los partidos nacionalistas).
    Ya se sabe con seguridad que han bajado las reservas hoteleras de una forma sustancial. A menos masa acumulada en julio y agosto, menos delitos contra la seguridad y la integridad, pero no se debe descuidar otro factor; al haber menos gente y menos dinero la situación se agudiza.
    Lo que no entiendo es que pintan los puertos deportivos. Los hoteleros están quemando mucha pólvora en una guerra que no es la suya. El problema de Ibiza es un exceso de barcos de verano, de delincuencia de verano que se arremolina donde ve movimiento. De ser hotelero, yo pediría sólo lo posible, y a esperar que caiga algo.