Mostrando entradas con la etiqueta islamismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta islamismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de septiembre de 2013

Amenaza de atentado islamista en Cataluña. Un grupo terrorista afín a Al Qaeda promete vengar la prohibición del burka y las medidas contra los niños musulmanes

El grupo islamista 'Africamuslima', afín a los postulados de Al Qaeda en el Magreb Islámico, ha emitido recientemente un comunicado con amenazas hacia los intereses catalanes. Alegan sentirse "acosados" por la prohibición del burka y por la retirada de becas a niños musulmanes.

El aviso ya está siendo investigado por los servicios de información antiterrorista del Estado. Pese a ser un grupo poco conocido hasta el momento, el comunicado del ‘Africamuslima’ ha sido tomado muy en serio por analistas expertos en islamismo radical, consultados por El Confidencial Digital.
En un reciente comunicado, difundido por el grupo a través de internet y las redes sociales, aseguran que  “cualquier acción contra las mujeres musulmanes será respondida tanto dentro como fuera de Cataluña”.
El texto viene firmado por un alias, Karim Al-Maghribi (Karim ‘el Magrebí’ en árabe), tras el que algunos expertos consultados por ECD creen que se encuentra un individuo con amplio conocimiento de la realidad social de Cataluña, posiblemente residente en la comunidad y con cierta preparación intelectual.
Burkas y becas de comedor
Entre esas acciones “contra las mujeres musulmanas” a las que alude el grupo se encuentra la iniciativa parlamentaria aprobada por el Parlament catalán que sienta las bases para una prohibición

lunes, 8 de noviembre de 2010

Los musulmanes y la integración, por Rafael Vargas


La integración de los musulmanes parece requerir algo más que sociolingüística cuando pasan generaciones y el choque cultural sigue patente. Cuando Saladí Costa dice en Diario de Ibiza que «només ens podem explicar les problemàtiques d´integració, culturals o socials, per la absència d´un nivell adequat d´Islam cultural, social i espiritual entre els immigrats islàmics», ignora que el terrorismo islámico demuestra lo contrario: los fanáticos tienen un nivel sociocultural por encima de la media. Los que poseen un «nivell adequat d´Islam cultural» conocen bien los 257 versos que llaman a la guerra en el Corán. Saladí pretende que el Renacimiento y la separación Iglesia/Estado los aprendió Europa en Al-Andalus. Es cierto que los clásicos volvieron a Europa por tierras islámicas, pero dejaron huellas muy distintas en el mundo del Corán y en el del Evangelio.

Aristóteles quedó reservado a una élite intelectual del Islam sin calar en su cultura, y ´Política´, la obra que más podía influir en el pensamiento político, ni siquiera se tradujo al árabe. La sociedad musulmana no se helenizó y no pudo por tanto impresionar a otros con ideas y actitudes que nunca adoptó. Mientras en la Europa de los siglos XII y XIII Aristóteles conmueve la concepción del mundo, la ciencia y la política, y se elabora una visión laica del poder, el Islam no supo asimilarlo para evolucionar su pensamiento político. Le faltó también una institución, la Universidad medieval cristiana, donde se discutiera en libertad y se divulgaran ideas y conocimientos. Lo político, lo jurídico y lo religioso no se disociaron jamás en el Islam, y las referencias a la Sharía que nos llegan hoy de algunos países musulmanes muestran que siguen sin disociarlos.

Las novelas que pintan una idealizada y tolerante Al-Andalus chocan con la historia real: que Averroes comentara a Aristóteles en los mismos siglos no le impedía predicar la jihad contra los cristianos en la gran mezquita de Córdoba y «la obligación de matar a los heterodoxos». El Derecho romano tampoco influyó en el sistema jurídico islámico: recuerda Moussali que no existe, en árabe, término para traducir lo que en Occidente llamamos ´persona´, con toda la trascendencia de ese concepto para el Derecho occidental.

Hay un temor en Occidente, por desgracia nada paranoico, a las reacciones de violencia musulmana ante una simple caricatura de Mahoma: la tolerancia que formuló Locke y adoptó la Ilustración, irrenunciable en la mentalidad occidental, no la acepta un mundo musulman en que los escasos Diderot y Voltaire (el más conocido, Salman Rushdie), han sido y son silenciados, condenados y acosados.

El multiculturalismo hoy en boga es cercano a esa intolerancia: confunde la tolerancia con un superficial ´todo es lo mismo´, una apreciación de la diversidad acrítica y ligada a no defender ideas, convicciones o religión alguna porque manda que todas se consideren al mismo nivel y prohíbe enjuiciarlas como falsas, absurdas u odiosas. Pero la tolerancia sin descafeinar incluye la libertad de conciencia y pensamiento para aborrecer las ideas de otros, poder decirlo y no obstante admitir su presencia con los mismos derechos que los de uno mismo. Esa tolerancia auténtica, que tiene enemigos en casa como son las ideologías totalitarias o el bobo multiculturalismo, sigue siendo la asignatura pendiente de muchos musulmanes.

Diario de Ibiza

viernes, 15 de octubre de 2010

Avance islámico: las mezquitas se multiplican por cinco en Baleares desde 2005


El avance islámico en España es una realidad más palpable cada día. La última comunidad en apuntarse a una presencia islámica desproporcionada ha sido Baleares, donde han visto como en cinco años el número de mezquitas se ha multiplicado por cinco.
El auge de los centros de adoctrinamiento islámico se constata al ver que en el año 2005 sólo había seis mezquitas en las islas y en la actualidad se contabilizan 30, según el registro de comunidades religiosas del ministerio de Justicia. Según apuntan en Diario de Mallorca, la mayoría de municipios importantes de las islas ya cuenta con un centro para practicar el Islam y ahora las colectivos islámicos quieren tener también cementerios donde enterrar a sus muertos por el rito musulmán. Por este motivo piensan solicitar terrenos a los ayuntamientos.
La verdadera expansión de las mezquitas se ha producido desde el 2006, siendo el año 2008 cuando se abrieron más centros islámicos en las islas, especialmente en Mallorca.
En el año 2005, en la isla de Mallorca, sólo había dos mezquitas en Palma, una en sa Pobla y otra en Manacor. Ahora existen centros de culto islámico en Inca, Lloseta, Pollença, Alcúdia, Felanitx, Maria de la Salut, Muro, Santa Margalida, Sóller, Vilafranca, ses Salines, Inca, Santanyí, Porreres o Campos.
La Lliga Musulmana y el Consejo Islámico de Balears, que preside Lounis Meziani, piensan dar un paso más. Dado que ya están implantadas las mezquitas en la mayoría de comarcas, han decidido pedir a los ayuntamientos que habiliten terrenos para la construcción de cementerios islámicos.

Minuto Digital

viernes, 8 de enero de 2010

Esperando a los moriscos, por José García Domínguez, LD


Columna publicada el 27-08-2006

Primero lo auguró Bumedián, el penúltimo sátrapa de Argelia, ante la Asamblea de las Naciones Unidas: "Un día millones de hombres abandonaran el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque comparecerán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria". Después nos lo vino a ratificar el sultán de Sharjhan. "Estoy aquí con la emoción del que vuelve a su patria", confesaría su graciosa majestad a los fieles de la Asociación para el Retorno de Andalucía al Islam. Fue cuando acudieron a homenajearlo durante la inauguración de la Gran Mezquita de Granada, soberbio templo izado merced a las piadosas dádivas de Libia, Arabia Saudita, Malasia, Brunei y su repatriada excelencia.
Y ahora lo confirma esa Junta Islámica de España que capitanea Almanzor. Así, cierto Mansur Escudero reclama el derecho a la nacionalidad española para los cinco millones de bereberes que se dicen parientes de los moriscos. "Son más españoles que nadie porque vivieron en la Península ocho siglos", ha apostillado este tocayo del que degollara a todos los habitantes de Barcelona , tras antes arrasar Santiago de Compostela durante una célebre tournée para explicar la Alianza de Civilizaciones en provincias. Por lo demás, aún no consta si Mansur también reclamará el pasaporte austriaco para los herederos de aquel Solimán el Magnífico que no dejara piedra sobre piedra en la Viena de principios del siglo XVI. Ni tampoco si ya ha exigido a las autoridades griegas el derecho al voto para cualquier muslime capaz de acreditar que su tatarabuelo invadió Chipre a las órdenes del gran Selim el Borracho, en tiempos de Lepanto.
En cualquier caso, aunque Almanzor se frene en Poitiers a la hora de demandar el DNI comunitario para la plantilla al completo de Sucesores de Tarik y Muza S.L., no dejaría de fallarle la premisa mayor de la humorada. Por la simple y triste razón de que sus moriscos resultan menos españoles que nadie. Y es que esos antepasados que casualmente acaban de desempolvar hace cinco minutos, jamás habitaron España, como tampoco lo harían ellos mismos caso de pisar algún día el suelo de la Península. Porque lo que no han comprendido ni Almanzor ni sus moriscos es que a España no la forma una superficie física, sino un territorio moral. De ahí que su añorada Al-Andalus en nada le concierna. Pues, a ella, a la Nación española, sólo le cabe abrazar a los deudos de un único hijo pródigo: Alexis Henri Charles de Clérer, también conocido en el siglo por vizconde de Tocqueville. Aquel perro infiel que sentenció que sólo quien defienda los valores de la Igualdad y la Libertad ha de pretenderse ciudadano. Y, ay Mansur, qué le vamos a hacer: nuestro vizconde más bien era tirando a mozárabe.
LD

jueves, 22 de enero de 2009

Un rasgo clave de Al Andalus, por Pío Moa en Libertad Digital


Con permiso de Serafín Fanjul, el mayor especialista español en Al Ándalus, expondré una observación que no he visto muy comentada sobre aquella nación que otrora llegó a ocupar casi toda la península.
Cuando, entrado el siglo XI, el califato de Córdoba se vino abajo, y no por la presión de los reinos españoles sino por sus propios conflictos internos, se formaron las numerosas taifas de todos conocidas, reinos en su mayoría pequeños y a la greña entre ellos, dominados unos por oligarquías árabes y otros por magrebíes y eslavas. Y aquí está una clave de la mayor importancia para interpretar la historia de Al Ándalus: ninguna taifa, al parecer, fue gobernada por los muladíes, es decir, por los antiguos españoles cristianos que se habían transformado en andalusíes islámicos, con un radical cambio cultural, religioso e idiomático. El hecho es muy llamativo, por cuanto los muladíes constituían para entonces el grueso de la población autóctona, ya que la proporción de quienes habían permanecido cristianos –los mozárabes– había decaído fuertemente en los tres siglos anteriores hasta hacerse minoritaria.
Tampoco durante el emirato y el califato omeyas de Córdoba había sido muy halagüeña la posición de los muladíes, como no lo había sido la de los magrebíes o bereberes (los moros propiamente dichos), menos todavía la de los eslavos, que generalmente habían llegado a Al Ándalus como esclavos capturados por los vikingos en el este de Europa y traficados por mercaderes judíos desde Francia; estos esclavos constituían, con los también esclavos negros, el grueso del ejército andalusí. Quienes, con los omeyas, habían detentado el poder de modo casi general y absoluto eran los integrantes de la pequeña minoría árabe, convencidos de su superioridad racial, los cuales oprimían por igual a muladíes y a moros, cuyas revueltas aplastaban de forma despiadada. A su vez, los árabes estaban divididos en clanes muy mal avenidos entre sí. Por todo ello la historia de Al Ándalus puede describirse como una guerra civil casi permanente.
La razón de que eslavos y moros tomasen el poder en diversas taifas radicaba en su posición en el ejército. Debido a la desconfianza de los clanes árabes hacia la población local, el ejército andalusí era en parte mercenario y en parte esclavo, y siempre odiado por los andalusíes comunes. La parte mercenaria se componía sobre todo de moros de origen magrebí, también de algunas tropas cristianas; y entre los esclavos, una élite eslava llegó a convertirse en una especie de guardia pretoriana con aspiraciones políticas (a veces había sido masacrada por ello).
El fenómeno interesante, ya digo, es que a la caída de Córdoba los muladíes, la población realmente autóctona, permanecieron como la masa oprimida y sin apenas derechos, diríamos que como ciudadanos de segunda en su propio país, si el término ciudadano tuviera algún sentido en aquellas circunstancias. El dato ayuda a explicar cómo un país tan rico, poderoso y en algunos aspectos avanzado como Al Ándalus, resultaría al final vencido por durante varios siglos pequeños y pobres reinos españoles, formados en gran medida por campesinos guerreros, con muchos más derechos y mucho más identificados con su propio poder y misión de reconquista.

Pío Moa en Libertad Digital, 22 de enero, 2009.
.

miércoles, 21 de enero de 2009

Manifestación e irresponsabilidad, por Toni Boned


Por un momento pensé que el broncíneo General Vara de Rey bajaría de su pedestal para liarse a mandobles con los asistentes a la manifestación del 10 de enero ante la mirada de sus dos eternas acompañantes, las féminas que simbolizan a España y la Gloria. Espero ansioso el instante en el que la yunta progre y nacionalista arranque definitivamente la estatua o cambie el nombre del paseo con un comunicado bilingüe en catalán y tagalo, en virtud de la ley de recuperación de la memoria antediluviana. Tuve que cruzar el paseo por motivos que no vienen al caso (espero que no me contasen como asistente a la protesta), y debo reconocer que se me agolparon las sensaciones y los sentimientos, algunos de ellos contradictorios. Por una parte sentí cierto alivio y tranquilidad al observar que la concentración fue un absoluto fracaso, que una amplísima mayoría eran ciudadanos musulmanes residentes en la isla y que la convocatoria duró lo que suelen durar las cosas que carecen de sentido. No obstante, también sentí cierta desazón al presenciar el cariz que tomó la concentración: quema de banderas de países amigos, gritos deseando la muerte ajena, muestras de fanatismo religioso, de fundamentalismo islámico, niños enarbolando banderas con las caras desencajadas por el odio y actitudes que nos retrotraen cientos y cientos de años, en clara involución, poniendo en peligro los logros occidentales en el marco de las libertades. Estos comportamientos, llevados a su máximo extremo, han desembocado en tragedias como las de Madrid, Nueva York o Casablanca. Y es peligroso dar alas a estas actitudes. Muy peligroso. Me fastidió la irresponsabilidad de los miembros de gobierno de Eivissa pel Canvi, sonrientes ellos, (¿de qué se reirían?), los sindicatos UGT, CCOO y los sindicatos en los que militan los profesores de nuestros hijos, impasibles ante los insultos, las amenazas proferidas o la simbólica quema de Israel. Ojalá algún día tenga dinero para matricular a mis hijos en la escuela privada. Pude escuchar con asombro el llamamiento al boicot de los productos israelíes. Recuerdo con cierto gracejo la jarana (o jelengue) que se montó cuando algunos ciudadanos, en el libre ejercicio de su libertad y la de su bolsillo, decidieron que era más positivo para la redistribución de la renta entre comunidades españolas menos opulentas que la catalana, comprar los riquísimos vinos espumosos valencianos, castellanos o extremeños, antes que comprar cava catalán procedente de regiones cuyos ayuntamientos habían boicoteado la bandera española de manera sistemática, poco menos que prohibiéndola. Sólo faltó ver a los bodegueros catalanes disfrazados de lagarteranas reivindicando su españolidad al ver peligrar sus ingresos. Pues bien, ante la sonrisa de los políticos de Eivissa pel Canvi y el embeleso de los sindicalistas que viven del bolsillo de todos, se pidió abiertamente el boicot al consumo de productos israelíes. Un país, recordemos, amigo de España, sufrido, sufridor y democrático ante todo.Podrían contarse con los dedos de una oreja los países musulmanes democráticos. Nada les cuento del respeto a los derechos de la mujer, de la igualdad entre ciudadanos, etc... pero eso, señores de Eivissa pel Canvi, aquel día no tocaba.¿La guinda del pastel? La de siempre. El sindicato que aúna a los enseñantes de la isla, insisto, los profesores de nuestros hijos, contribuyó a explicarnos su curioso concepto de la libertad lingüística, avisándonos de lo que nos espera. El comunicado final, efectivamente fue bilingüe: en barceloní y en árabe. Tomemos nota.