domingo, 16 de septiembre de 2012

Un semillero de corvinas en Mallorca


Ejemplares de corvina ‘Argyrosomus regius’ criados en el Port d’ Andratx . | Imagen cedida por el LIMIA

Un proyecto científico busca la recuperación de una especie marina de interés comercial practicamente extinguida en las Islas Baleares
Hasta los años sesenta del pasado siglo la corvina, Argyrosomus regius, fue una especie de pesca frecuente en el mar Balear pero, a partir de esas fechas, los datos estadísticos de su venta en lonjas desaparecen y comienza su declive. Este pez alcanza la madurez sexual entre los tres y los cuatro años, además durante la época reproductora los machos se reúnen en grupos emitiendo un sonido profundo típico, similar a un ronquido, que es perfectamente audible, por lo que son muy fáciles de localizar y capturar. Ambas características, -su madurez tardía y su comportamiento- son dos serios inconvenientes que han llevado a la especie a ser muy vulnerable y en algunos lugares a estar al borde de la extinción.
Desde el 2008 el LIMIA (Laboratorio de Investigaciones Marinas y Acuicultura, Dirección General de Medio Rural y Marino del Govern Balear) y el IMEDEA (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, CSIC-UIB) desarrollan conjuntamente un proyecto científico que consiste en la reproducción en cautividad de la corvina para, posteriormente, soltar los alevines en el mar con vistas a que crezcan y puedan llegar a reproducirse, consiguiendo una población explotable. Algo que, en principio, puede
parecer sencillo, pero que en la práctica es bastante complicado, porque hay que realizar un continuo seguimiento para ver si el proyecto está realmente funcionando y poder valorar si es posible llegar a la supervivencia de esta especie en el medio natural.
«Todos los ejemplares se liberan marcados, y según el tamaño los soltamos con marca externa o interna”, explica María del Mar Gil, investigadora del LIMIA. «Las externas son unos tubitos de plástico en el que aparece el número de identificación del pez y un teléfono de contacto.
«El éxito del proyecto depende de que los pescadores, tanto profesionales como recreativos, que capturen uno de estos ejemplares se pongan en contacto con nosotros. A partir de estos datos –número de corvinas que se han capturado, dónde, cuándo o cómo– podemos conocer sus movimientos y ver como crecen», Las marcas internas se realizan en los otolitos (pequeños huesecillos de la cabeza) inyectando un colorante totalmente inocuo, alizarina, que los tiñe dejando unas marcas de color visibles que corresponden con el día que se les ha aplicado. Cuando se captura un ejemplar y se analizan estas estructuras calcáreas con luz ultravioleta aportan una gran cantidad de información. «Con este método no identificas ejemplares individuales, sino lotes», informa Gil. El LIMIA, en sus laboratorios del Port d’ Andratx, fue el primer centro de España que logró la reproducción en cautividad de la corvina y las pruebas realizadas permitieron obtener un buen número de ejemplares. En 2008, al disponer de gran cantidad de peces y ver que la especie estaba prácticamente extinguida en el medio natural balear, se comenzó a desarrollar este proyecto de repoblación. Hasta el momento se han soltado unos 15.000 ejemplares.
«En principio hemos visto que una de las claves del éxito es encontrar la talla óptima para liberarlos», comenta Gil. «Si son muy pequeños tienen muchos depredadores y si son muy grandes los pescan sobre todo los trasmallos, a veces al día siguiente de la suelta, con lo que no tienen ni tiempo para recuperarse». Con el objetivo de conocer la supervivencia por talla, este año por primera vez se van liberar peces de diferentes tamaños. El pasado mes de agosto se soltaron en la Bahía de Palma unos 5.000 ejemplares de tres meses (6-8 centímetros y 8-10 gramos de peso), en noviembre, está previsto echar al mar otro lote –unos 1.500- de seis meses- que tendrán otra marca interna que permitirá diferenciarlos de los de agosto. Y, posteriormente, se realizarán otras dos sueltas con ejemplares de nueve y 12 meses. Con estas liberaciones progresivas, que se realizarán en el mismo lugar, lo que buscan los investigadores es ver qué talla tiene los mejores índices de supervivencia. «Anteriormente eran simplemente sueltas», aclara Gil, «con este método podemos valorar cómo se pueden obtener los mejores resultados».
Cuando se han liberado juveniles, lo que los investigadores han observado es que, aunque costeros, se mueven mucho, porque los han soltado en la Bahía de Palma y a los 15 días les han avisado de que los han pescado en la de Alcudia. También han visto que en capturas recientes –tras un mes de la suelta– los peces estaban delgados lo que significa que, en principio, les costaba conseguir el alimento y adaptarse. Pero si han permanecido más tiempo en el mar presentaban una buena condición física. Lo que es muy buena señal. «Hemos soltado peces con 500 gramos y al cabo de unos dos años los han recapturado con cuatro o cinco kilos».
Una parte de los 5.000 ejemplares liberados en la Bahía de Palma el pasado mes de agosto comenzarán a ser capturados en los próximos meses. Este periodo de tiempo les permitirá recuperarse e irse adaptando. Pero para obtener todos estos datos sobre la biología de la especie y que, finalmente, el proyecto tenga éxito es fundamental la colaboración de los pescadores. Por este motivo los investigadores piden a todos aquellos que capturen corvinas se pongan en contacto con ellos para recuperar las marcas de los ejemplares pescados, facilitándoles todos los datos posibles de la captura (lugar, fecha, arte de pesca, profundidad, peso y talla). Por cada ejemplar devuelto se obsequia con una camiseta y un número para el sorteo de un lote de material de pesca valorado en 300 euros que tendrá lugar en diciembre de 2012.
«Los objetivos científicos de la campaña de marcaje, liberación y recaptura de corvinas son tres: conocer los patrones de movimiento de la especie, conocer su tasa de crecimiento en el medio natural y evaluar las utilidades de estas repoblaciones y las posibilidades de que la corvina pueda llegar a formar una población explotable tanto por los pescadores recreativos como por los comerciales», concluye Miquel Palmer, investigador del IMEDEA en este proyecto.
EL MUNDO
Más información: ¿Qué es la corva?