miércoles, 4 de julio de 2012

El Cetis y la madre que lo parió


Escribe José María Cardona, portavoz de Voramar El gaucho SL

Sí señores, la madre que lo parió. Todos sabemos que la gestación y crianza de un retoño determina las aptitudes que tendrá en el futuro, y si repasamos el comportamiento de los progenitores antes y durante el proceso de concepción de la mal llamada Estación de Autobuses de Ibiza, todos entenderemos lo mal parida que está, y lo cara que nos podría llegar a salir a todos los usuarios y, de rebote, a todos los ibicencos. Allá por el año 2002, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Ibiza parece ser que tomó la decisión de construir una estación de autobuses (digo ´parece ser´ porque no sé si la decisión fue suya o se la vendió alguien de fuera y la compraron). El caso es que se tomó esa decisión y, sin ninguna consulta a las empresas locales, que la que menos lleva 50 años dedicándose a esta actividad, se convocó un concurso tan ´público´ que solo se presentó una empresa de Barcelona que resultó agraciada.

La concesión, en teoría, les permitía dar un auténtico pelotazo urbanístico: construir un edificio en un terreno cedido por el Ayuntamiento (cero repercusión) y durante 40 años beneficiarse de la explotación de la estación y de los locales comerciales. La verdad es que, en el contexto de la burbuja inmobiliaria de esos años, sonaba a negocio redondo. Nuestra empresa, Voramar el Gaucho SL, que era la concesionaria del transporte urbano del Ayuntamiento de Ibiza desde 1990, se enteró por la prensa de la adjudicación a una empresa catalana sin ninguna vinculación con la isla. Ustedes pensarán, con razón, que los políticos no tenían que informarnos, pero, hombre, teniendo en cuenta que nos reuníamos con bastante frecuencia con el concejal de movilidad (que en la época era Roque López, por lo que supongo que las conversaciones deben estar grabadas), gustosamente le habríamos informado, como hicimos, pocos años después con el Ayuntamiento de Sant Antoni, de cuáles eran nuestras necesidades y, por ende, del transporte público de la isla.

¿Cuál habría sido el resultado entonces? Pues habríamos pedido una estación situada lo más céntrica posible. ¿Qué tal una parte del aparcamiento junto a la antigua plaza de toros? Los usuarios que utilizan el autobús, quieren que el que les trae desde cualquier punto de la isla, les deje cerca del centro y no en la periferia. Habríamos pedido que fuera sencilla, nunca nos han hecho falta monitores que nos marquen la hora de salida, semáforos reguladores, sistemas de reconocimiento de matrículas, y no sé cuántas chorradas más. Habríamos pedido que fuera económica y fácil de mantener, que nosotros, empresarios de un sector que nunca ha vivido ningún boom y sí muchas crisis, sabemos lo que cuesta ganar el dinero y que no debemos derrocharlo (sobre todo si es dinero público). Habríamos pedido que fuera amplia, segura y luminosa. En definitiva, el resultado de nuestra gestación, nuestro niño, sería una persona sencilla, sana y honrada, no el niñato pijo que necesita que alguien le pague los caprichos. Ese niñato consentido por los políticos de uno y otro bando, debería de haber sido controlado en vez de estar practicando la postura del egipcio (lo digo por lo de mirar a otro lado, por supuesto). Ahora quiere dinero, más dinero cada año que el que ganan todas las empresas de transporte de Ibiza y Formentera juntas cada diez años, aunque esa voracidad pueda traducirse en la muerte de sus progenitores y del transporte en la isla. ¡La madre que lo parió!

Diario de Ibiza
Foto gentileza Última Hora Ibiza

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Pues leer mi artículo de hoy en Diario de Ibiza. O en mi blog Notas de un fenicio: Los edificios, muy bien