miércoles, 12 de mayo de 2010

Las excentricidades ilegales de cataluña

EL RESTO DE LA UE NO LO UTILIZA

Cataluña aplica un modelo de inmersión lingüística utilizado sólo por Groenlandia y las Feroe

Según informa este domingo el diario El Mundo, el modelo educativo catalán, en el que la lengua local relega a la nacional, es casi imposible de encontrar en toda la UE. Sólo en Groenlandia y las Feroe se da el modelo de inmersión obligatoria que Cataluña, Baleares y Galicia aplican, y que el País Vasco pretende acomodar. Además, según el Consejo de Europa, el catalán no corre ningún peligro: en España la "defensa institucional de las lenguas" es ya "especialmente elevada".

Noticia publicada el 27-07-2008

(Libertad Digital) Groenlandia es una parte de Dinamarca con autogobierno que impone como lengua de enseñanza el groenlandés para contrarrestar la pujanza del danés, que no obstante, sigue siendo obligatorio. En las Islas Feroe, también fuera de la UE, se privilegia el feroés frente al danés, igualmente presente en perfecto bilingüismo.
Según recuerda El Mundo, en la mayoría de los veintisiete de la UE coexisten varias lenguas oficiales y cooficiales en provicias y municipios, o regionales protegidas. Pero el aprendizaje de las autóctonas o minoritarias es un derecho, y no una imposición del Estado. El criterio utilizado para hallar prioridades es siempre el crecimiento personal y profesional del alumno.
Otro ejemplo: aunque Suecia es un estado sin lengua oficial, el sueco siempre ha sido promovido como tal, y ahora se complementa con el finés. Y aunque poco a poco las horas de enseñanza de sueco van aumentando hasta convertirse en casi totales, un alumno que desee estudiar en finés puede recibir la mitad de las clases en ese idioma aunque sea el único en la escuela.
A propósito del español, según afirma El Mundo, el portavoz del Ministerio de Educación sueco Anders Andren afirma que "es ahora muy popular" como tercera lengua aparte del inglés. "Supongo que ahora el español se considera más útil". El experto rechaza el concepto de inmersión y parece sorprendido por el modelo catalán: "no es nuestra manera de hacer las cosas. Sólo reconocemos el derecho de aprender finés o las otras cuatro lenguas maternas permitidas. Es simplemente un derecho".
En Finlandia, donde también existe una minoría de sueco parlantes, se reconocen como oficiales ambas lenguas y se favorece la elección en la enseñanza.
En el resto del continente, según El Mundo, se deja menos espacio a las lenguas minoritarias o protegidas, y como mucho, se pueden utilizar para comunicarse con la Administración Pública o para alguna clase en los colegios: tal es el caso del escocés en el Reino Unido, el húngaro en Austria...
Batallas lingüísticas
Sólo en el bloque comunista, debido a su pasado traumático, están presentes las batallas lingüísticas en reacción a la dominación soviética. Estonia o Letonia se resisten a reconocer el ruso como lengua oficial, pese a que lo habla entre el 30 y el 60 por ciento de la población.
El país más debilitado por contenciosos lingüísticos es Bélgica, un régimen federal que atraviesa una crisis gubernamental debido a la incomunicación existente entre partidos francófonos y neerlandófonos. De mayoría francoparlante pese a ser el único lugar bilingüe del país, en Bruselas (escenario de las tensiones) no se aplica, pese a ello, un modelo de inmersión como el de Cataluña. Los padres pueden elegir en qué lengua educar a sus hijos: francés, neerlandés, o ambos.
La Carta Europea
España está presente entre los 22 Estados que han firmado y ratificado la Carta Europea de las Lenguas Regionales y Minoritarias, texto que trata de regular la discriminación resultante de la aplicación estricta de una lengua a favor de otra. Bélgica tiene una investigación del Consejo de Europa en este ámbito. Y en el último estudio de la situación lingüística, publicado en 2007, no consta que el catalán corra peligro alguno.
La Carta, aplicada a más de 18 millones de personas, establece en su estudio acerca de España que el "cuadro institucional de defensa de las lenguas regionales es especialmente elevado", de un modo sin parangón en todo el continente, "tal vez con la única excepción de la Federación Rusa".